Ciencia versus Marketing: “Nuestros sistemas agropecuarios están secuestrando más carbono del que emiten”

La visión del investigador argentino Ernesto Viglizzo.

Los criterios establecidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) para medir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el sector ganadero no son adecuados para reflejar la situación presente en los sistemas productivos argentinos.

Así lo indica Ernesto Viglizzo, investigador del Conicet, en referencia al nuevo informe, publicado esta semana por el IPCC, sobre el impacto del uso de la tierra en el cambio climático (“Climate Change and Land”).

“Ese informe no nos refleja a los argentinos porque dice, por ejemplo, que la producción de carne requiere consumir cada vez más tierra y más agua, emite más dióxido de carbono y degrada más bosques; son los argumentos que usaron los veganos y Greenpeace en la irrupción realizada en la última Expo Rural de Palermo, y eso es muy relativo”, apuntó Viglizzo en una entrevista realizada hoy por Juan Manuel Fernández en Radio Eme de Santa Fe.

El investigador señaló “la Argentina funciona con parámetros productivos y tecnológicos bastante distintos respecto de los que el IPCC basa sus estudios”, dado que “buena parte de la ganadería argentina se hace sobre tierras áridas y semiáridas y ahí no hay otras opciones productivas; cuando dicen que es necesario sustituir la ganadería por una agricultura que sería mucho más benéfica para el ambiente, en esos ambientes no es posible”.

“En Europa ellos trabajan con animales confinados en superficies pequeñas de tierra, donde le llevan el alimento a la boca; allí no hay un pastoreo directo, por lo tanto esos sistemas no tienen en sí mismos secuestro de carbono”, explicó Viglizzo.

“Nuestras condiciones son muy distintas: más del 90% de nuestro stock ganadero funciona sobre pasturas, las cuales tienen un potencial de secuestro de carbono que está imperfectamente evaluado. Para los europeos que han establecido las guías del IPCC, ese valor de secuestro es cero, mientras que nosotros, a través de un estudio en el cual revisamos más de 750 trabajos científicos publicados en revistas de prestigio internacional, encontramos que todos los ambientes ganaderos que están reflejados en nuestra región tienen un potencial de secuestro que es positivo”, aseguró.

“Si a la tierras de pastoreo argentinas le asignamos un valor cero de secuestro de carbono, es evidente que estamos sobresimplificando el problema. Pero si le asignamos un valor realista de secuestro (de carbono) a las zonas de pasturas, pastizales y arbustales, nos damos cuenta de que el mismo empieza  a definir números muy importantes en los inventarios nacionales de emisiones, porque encontramos que nuestros sistemas agropecuarios están secuestrando más carbono del que emiten, con lo cual se genera un excedente de carbono que sirve inclusive para compensar las emisiones de otros sectores no-rurales”, remarcó el investigador.

Viglizzo señaló que, además de perfeccionar los conocimientos científicos en la materia, la revisión de criterios para evaluar la emisión de GEI en el agro argentino es fundamental para evitar la imposición futura de barreras comerciales.

“Nosotros estamos demostrando que nuestra huella de carbono no es lo que ellos suponen que es; nuestros sistemas de producción, que son muy distintos a los presentes en Europa, están ya realizando un secuestro de carbono que es mayor que la emisión realizada por los animales, sobre todos en sistemas de baja carga, que son los que predominan en la Argentina. En consecuencia, cuando uno genera un crédito o superávit de carbono, eso evidentemente va jugar fuerte en la determinación de la huella de carbono y ahí va a haber un tema de negociación que va a ser necesario analizar a fondo”, advirtió.

“Los rumiantes han existido en el planeta desde siempre y han coevolucionado con el hombre; a lo largo de la historia del planeta ha habido rumiantes y los mismos han estado emitiendo (gases de efecto invernadero) a través del metano, o sea que no es un problema nuevo”, señaló Viglizzo, para luego añadir que ahora “la cuestión central del problema es la quema de combustibles fósiles; estamos (con la cuestión ganadera) desviando la mirada a procesos que se realizan sobre todo en países en desarrollo, con lo cual, de alguna manera, se desvían culpas”.

Fuente: valorsoja

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