La ganadería empieza a adoptar masivamente nuevas herramientas de manejo, pero la tecnología más usada sigue siendo una de las más antiguas: el caballo. Y al igual que los implementos más modernos, requiere conocimiento y capacitación para su provecho.

Con esa premisa, Ignacio Sáenz Valiente lleva adelante desde hace años lo que él denomina doma inteligente, en la que, como su nombre lo indica, el domador trabaja con la inteligencia del animal. “Cómo memoriza, cómo aprende… los caballos aprenden de lo más sutil”, explicó Sáenz Valiente durante una demostración especial en el barrio ganadero de Expoagro, y para derribar uno de los grandes mitos en torno a la doma, aseguró: “Con la paciencia no alcanza, para domar hay que saber. La diferencia la hace el conocimiento”.

Luego, el experimentado domador con base en la localidad bonaerense de Castelli explicó que la personalidad del animal es la conjunción entre el carácter -dado por su genética- y la experiencia de vida, en la cual la doma es una parte central. Según su visión, el domador debe tratar de que todos los caballos terminen teniendo las mismas características.

Respecto a los tiempos, un tema sobre el que recibió repetidas consultas, fue muy claro: “Las etapas son por metas, no por tiempo. Lo primero es hacer las cosas bien. Hay que ir preparando el caballo para lo que viene. Empezar de lo sutil, lo chiquito, y siempre dar órdenes claras”.

Y añadió: “Se está haciendo más común el buen trato del caballo. Creo que la gente está viendo que así se puede acceder a otras cosas”. 

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