El forraje, la base del mejor menú para los caballos

Publicado por Jose Maria Garcia Casarrota en Jueves, 9 de julio de 2020

Para el caballo, el elemento más importante de su dieta es el forraje.

El caballo ha evolucionado desde hace millones de años como un animal de pasto con un sistema intestinal que está adaptado a una dieta que contiene altos niveles de fibra vegetal.

Para aguantar un mayor nivel de trabajo y competición, el ser humano se ha visto obligado a incluir pienso en la dieta, pero el forraje es siempre el punto de partida para una dieta correcta. 

¿Qué cantidad de forraje debe comer un caballo?

La naturaleza del sistema intestinal del caballo está hecha para que el caballo picotee un forraje pobre durante unas 18 horas al día.

Tiene ácidos y encimas presentes en todo momento en el intestino para digerir este forraje. Si el intestino del caballo se queda vacío porque sólo se le permite comer forraje durante unas horas, estas encimas pueden irritar las paredes del intestino y pueden llegar a causar cólicos o ulceras. Por esta razón, el caballo debe tener suficiente forraje suave a su alcance como para mantener su sistema intestinal estable.

Un caballo debe tomar heno en una cantidad aproximada de un 1% o más del peso de su cuerpo al día. Así que un caballo que pese 600 Kg. puede comer tranquilamente 9 Kg. o unos 3 libros de heno al día. No es aconsejable proporcionar más de 3 Kg. de alfalfa al día porque esto sobrepasa los requisitos de proteínas que tiene el caballo, así pues lo idóneo serían unos 2 a 3 kilos de alfalfa y el resto heno del prado. Por lo menos un 50% de la dieta del caballo debe consistir en forraje. Nunca se debe proporcionar más kilos de pienso que de forraje en la dieta.

Cuanto más podamos copiar a la naturaleza, menos problemas de salud tendremos, si se puede tener el caballo ocupado con su heno la mayor parte del día, mejor que mejor. Sin embargo, si no nos es posible este planteamiento, se puede proporcionar sólo un poco de heno por la mañana, unos kilos a mediodía y la mayor parte por la noche, para que estén entretenidos.

El caballo también presenta una faceta psicológica al ingerir los forrajes, porque la sensación de tener el estomago lleno no viene de la absorción de grano en el primer intestino, sino por la síntesis de forraje en el segundo intestino. Cuando al caballo le falta forraje en la dieta, surgen los vicios típicos como cuando comen sus propias heces, cuando tragan aire, o cuando comen madera.

Es mejor que el caballo coma el heno del suelo; su físico está diseñado para ello y el uso constante de la red de heno aumenta el riesgo de que el caballo se pueda enganchar con ella.

En definitiva, el forraje es esencial para nuestros caballos en su día a día.

Fuente: horselife

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