Emanuel Amondarain apuesta a producir novillos Holando como alternativa para paliar la crisis lechera

Que la producción de leche está en crisis, no es novedad. Los productores tamberos desde hace años que son sobrevivientes. Emanuel Amondarain, que es cuarta generación en la larga historia de un tambo familiar, lo sabe. Por eso, para compensar las pérdidas que le deja la producción de leche, ha optado por engordar sus terneros Holando Argentina para destinarlos a la producción de carne para consumo.

Desde siempre, uno de los dilemas de los tamberos es definirse entre la venta de los animales machos en los primeros días de vida, o bien en criarlos y engordarlos para llevarlos a la categoría novillo, y comercializarlos a partir de los 600 a 700 kilos, un proceso que lleva de 4 a 5 años. “Es mucho tiempo si consideramos que otras razas como Aberdeen Angus requieren un máximo de 3 años para engordar sus animales. Por ende, en nuestro caso, tenemos a los animales mucho más tiempo a campo”, explicó Amondarain a Bichos de Campo.

En el establecimiento en el que trabaja junto a su familia, ubicado en Bartolomé Bavio, partido de Mansilla, a 40 kilómetros de La Plata, los animales son alimentados solamente a pasto. “Nunca fue un gran negocio engordar los terneros overos; siempre tuvo baja difusión, y sumado a eso, hay poca cantidad de animales de ese tipo en Argentina”, indicó.

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El tambero remarcó que el proceso de crianza que llevan es de 60 días en estaca, y luego viene la producción del animal en sí, que se prolonga hasta que alcanzan los 4 o 5 meses. A partir de ese momento ya comienzan a manejarlos con algo de forraje y de ahí los pasan a campo. “Ahí empieza la parte más cara para nosotros”, declaró.

El objetivo de Amondarain es la hembra, porque, explicó, “es la que repondrá los animales viejos que serán menos productivos en el campo. Dado que será la futura madre para el tambo, tratamos de tener una mejor crianza y cuidado con ella, porque es la que también nos dará leche”.

El productor apuntó a que la inestabilidad financiera de Argentina le complica su negocio. “No sabemos qué va a pasar mañana. Ni que hablar si pensamos en el precio de la leche; no sabemos cuánto vamos a cobrarla el mes que viene”, se lamentó. Y recordó que “el precio de una vaquillona tiene relación con los litros de leche producidos. Se calcula aproximadamente que una vaquillona vale alrededor de 6.000 litros de leche. Si es buena valdrá un poco más”.

En este sentido, Amondarain recordó que en la crisis de 2001, su tambo atravesó también una crisis sanitaria. A causa de la tuberculosis perdió animales y “en ese momento, los novillos overos nos salvaron las papas. La relación que había entre carne y leche nos permitía vender un novillo overo y comprar una vaquillona Holando Argentino pariendo, una relación que no se iba a dar nunca, pero se dio. Esto habla de la volatilidad de Argentina, porque hoy, tenés una relación de 1 a 3: para comprar esa misma vaquillona tenés que vender 3 novillos overos”, destacó.

Fuente: bichosdecampo