Inflación: según un informe privado, el productor se lleva sólo el 27% del precio de la carne

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La Bolsa de Comercio de Rosario señaló que el productor no se benefició de los aumentos que se registraron en el comercio minorista o en las cadenas de supermercados

La carne vacuna presentó desde abril de 2021 una inflación interanual cercana al 65%, prueba de ello son las subas que exhibió el asado, y los valores del pollo aumentaron hasta un 74% interanual hasta el cuarto mes del presente año. Sin embargo, el productor pecuario no se vio beneficiado por los continuos aumentos abonados al comercio minorista o cadenas de supermercados. Tampoco creció la participación del ganadero sobre el precio final abonado en los súper o carnicerías.

De esta manera, parece indicar que el productor es el principal perjudicado frente a la tónica inflacionaria registrada en la cadena cárnica desde comienzos del 2021. Al respecto, un informe realizado por el Departamento de Investigación y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que acompaña la firma de especialistas como Patricia Bergero y Javier Treboux, indicó que “a la hora de descomponer el precio de la carne en los eslabones que componen la cadena productiva y comercial de la misma, se observa que el peso de los productores en el precio final de los cortes al consumidor es relativamente bajo”.

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Por ello, los ajustes continuos en los valores de pizarra de las carnicerías no sirvieron para compensar la suba de costos tanto en pesos o dólares que fue registrando la estructura de negocios del ganadero local, tanto vacuna, porcina o aviar. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) advierten que la inflación en general fue del 58% interanual a abril de 2022, mientras que la carne vacuna presentó un aumento del 65%, la del pollo un 74% y la porcina solo presentó un ajuste del 55% de acuerdo a lo abonado por el consumidor local.

Javier Treboux, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario, aseguró en diálogo con Infobae que “la producción agropecuaria no es formadora de precios. El informe demuestra que en el precio final que paga el consumidor local por los alimentos, allí solo una parte, es decir solo un tercio, es lo que recibe el productor por la hacienda, y el resto son el eslabonamiento posterior que se obtiene en la comercialización de la carne al menudeo”.

“Asimismo, la participación en el precio de venta minorista que recibió el ganadero se ha mantenido relativamente estable en el último año. Así que el último incremento que experimentaron los precios de los productos cárnicos no redundaron en un aumento de participación del productor pecuario sobre el precio final pagado en góndola o en los mostradores de las carnicerías”, explicó el especialista de la bolsa rosarina.

El informe refirió que la participación del productor porcino sobre el precio final por kilogramo de carne vendida en el comercio minorista ronda el 28%, mientras que para el caso del productor bovino, dicha participación asciende a un 27% del valor final pagado por el consumidor local. Según la evaluación realizada por los especialistas de la entidad bursátil, dicha participación no se modificó en el último año.

Consumo

También a la hora de analizar a la industria avícola, se indicó que “es difícil” distinguir el precio de venta que se le abona al productor de pollos del precio de venta del frigorífico, ya que la mayor parte de la producción nacional en esta industria está integrada verticalmente. Por tanto, a la hora de analizar dicha estructura, se tomó los precios de venta del frigorífico al por mayor en cajas de 20 kilos. Dicha participación sobre el precio final, que junta al sector primario con frigoríficos, alcanzó en febrero de 2022 un nivel del 76% del precio final que se paga por el kilo de pollo en los comercios minoristas.

Según la Bolsa rosarina, a la hora de medir la evolución de esta relación en el tiempo, se podrá ver que en el caso de la industria de carne bovina, “esta relación se mantuvo mayormente constante en el último año”. Debido a que la evolución del precio del novillo en pie en el Mercado de Liniers se mostró en sintonía con la de los precios de la carne al consumidor, aumentando 63% en el último año la primera, contra 65% de incremento en el valor de la carne pagado en el mostrador o góndolas. Por ello, el sector ganadero bovino no se vio beneficiado con la tónica inflacionaria que exhibió la carne de vaca en el último año.

Todo esto en un contexto de una caída significativa del consumo interno de carne vacuna que en 2021 fue el más bajo de los últimos 100 años. En ese sentido, la BCR preciso que el año pasado el nivel de consumo fue de 47,8 kilos por habitante por año, cuando en 1920 el mismo se ubicó en 46,9 kilos por habitante por año. Una merma que se atribuye al menor poder adquisitivo de los salarios, los cambios de hábitos en la dieta alimenticia y un mayor consumo de carnes alternativas, como pollo y cerdo.

Fuente: infobae – campo