Pautas técnicas para la correcta instalación y uso de los alambrados eléctricos

1. Introducción

La ganadería, especialmente la de cría, seguirá concentrándose en aque- llas zonas del país de baja o nula aptitud agrícola.

El aumento y la sustentabilidad de la producción de carne en esos ambientes dependerán del aprovechamiento eficiente de los recursos forra- jeros naturales e implantados, para lograr estabilizar la carga animal, maxi- mizando así la productividad de las empresas pecuarias.

En este sentido, la tecnología de los alambrados eléctricos juega un rol relevante en los procesos de producción. Las cercas eléctricas se convierten así, en una excelente herramienta de manejo, indispensable para la construc- ción de subdivisiones permanentes o temporarias, en forma rápida y econó- mica, permitiendo un mejor aprovechamiento del pasto, en forma planificada y controlada.

Si bien la instalación de un sistema de electrificación es rápida y simple, a la hora de efectuar su construcción, se cometen errores que disminuyen su eficiencia, impidiendo maximizar las posibilidades que ofrece la red que se va a implementar.

Por tal motivo, la propuesta de la empresa PLYRAP S.A., de promover la publicación de este Boletín de Divulgación Técnica, revisando y ampliando las ediciones anteriores, conjuntamente con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Pampa, per- mitirá acercar a los usuarios de los alambrados eléctricos, especialmente a los empleados rurales, los conocimientos actualizados que permitan la correcta instalación y uso de los electrificadores.

2. Objetivo: Capacitación

La instalación del alambrado eléctrico agrega una tarea con una cierta complejidad al trabajo rural y como tal requiere que se adopten las instancias de planificación y diagramación de las parcelas a electrificar. Por otra parte, es necesario incluir en la capacitación, la prevención de los riesgos a los que están expuestos quienes realizan estas tareas.

Antes de iniciar la instalación de un sistema de cercas eléctricas, para evi- tar cometer fallas, lo primordial es conocer y entender conceptualmente el fundamento del funcionamiento del sistema.

Por lo anteriormente expresado, es imprescindible asumir la necesidad de trabajar activamente junto a los productores, apostando a la capacitación permanente de los operarios rurales, abordando todos aquellos temas que hagan a la correcta instalación de los alambrados y el uso de los electrifica- dores, especialmente en regiones semiáridas y áridas; donde la poca o nula humedad del suelo dificultan su correcto funcionamiento.

Los recursos humanos capacitados representarán una diferencia compe- titiva dentro de las empresas agropecuarias, que demandan personas que se integren y compartan los objetivos fijados. La diferencia radica en aquellos que saben por qué se hacen las cosas. Esto contribuirá a la difusión de alter- nativas que permitan aumentar la eficiencia de la ganadería dentro de un marco de sustentabilidad ambiental, económica y social.

3. Alambrado eléctrico: Finalidad

La finalidad del alambrado eléctrico es la de apotrerar campos o dividir potreros en parcelas organizadas y planificadas; para hacer rotaciones que permitan aprovechar los recursos forrajeros en forma eficiente y económica, además de poder realizar clausuras para reservar los excedentes de produc- ción de pasto. Se logrará así aumentar la eficiencia global de su aprovecha- miento y consecuentemente estabilizar o aumentar la producción de carne por unidad de superficie.

 

4. Manejo y monitoreo del campo natural

En muchos establecimientos es frecuente encontrar potreros con pasto- reo continuo, representando un problema, ya que el ganado selecciona los pastos de mayor valor nutritivo y más apetecibles, por lo que los mismos van desapareciendo, siendo reemplazados paulatinamente por especies de menor palatabilidad.

Por consiguiente, de persistir con el pastoreo continuo se perpetuará:

  • La disminución de la superficie de pastoreo por reemplazo de especies de escaso valor forrajero.
  • La dificultad del manejo de la carga en los períodos de déficit hídrico o épocas invernales.
  • La tendencia a disminuir el valor nutritivo de la oferta del pastizal por los cambios en la composición florística.
  • La dificultad para visualizar desajustes entre la oferta y demanda de forraje.
  • El manejo inapropiado del pastizal.
  • La disminución de la rentabilidad de la empresa.

En base a esto, se infiere que el pastoreo continuo no es una metodología apropiada para el aprovechamiento eficiente y sustentable de los pastizales naturales. Sistemáticamente, a lo largo del tiempo, el potencial de produc- ción ganadera, traducido en los kilos de carne que se pueden lograr pastore- ando una hectárea de estos pastizales, irá disminuyendo.

El uso permanente de esta práctica afecta en forma negativa el desarrollo económico y social de las zonas donde se aplica, generado a su vez, diversos impactos sobre la flora y fauna autóctona, como consecuencia de los cambios generados en la estructura de la vegetación, entre otros.

Para revertir este proceso de deterioro de los pastizales, existen pautas de manejo que permiten su recuperación, mediante el control de especies indeseables en forma mecánica, química; y en provincias donde la legislación lo autoriza, donde hay regiones con predominancia de monte, las prácticas de limpieza, poda y raleo (levantar el monte) permiten aumentar la receptivi- dad, como consecuencia del aumento de la superficie útil de forrajeo.

La implementación de un pastoreo alternativo planificado, acorde a las condiciones agroclimáticas, favorecen la recuperación del pastizal. Para lo cual hay que pensar en dividir los potreros, pudiéndose hacer perfectamente con el tendido de un alambrado eléctrico.

El  cálculo  de  la  carga/receptividad  dependerá  de  la  oferta  de  materia seca, la que habrá de ser monitoreada, para poder hacer un uso eficiente de los recursos.

El apotreramiento, por otro lado, dependerá de varios factores, como la presencia y posibilidad de instalación de aguadas y de los sitios de pastizal presentes en el establecimiento.

A pesar que los pastizales permanecen productivos todo el año, el pasto- reo continuo, sin ajuste, no acompaña la producción de forraje a lo largo de las estaciones. Por lo tanto, los pastos, dependiendo de su estacionalidad, sometidos a una alta presión de pastoreo, al no tener periodos de descanso, no pueden reproducirse ni regenerarse, con la consecuente pérdida de vigor de las plantas, con lo que su desaparición resulta previsible. En consecuen- cia, se produce una disminución de la proporción de las especies deseables. Una alternativa para revertir el deterioro de los recursos forrajeros natu- rales, es implementar un pastoreo alternativo flexible, conforme a la disponi- bilidad forrajera, para restituir la calidad de los pastos y optimizar la eficien- cia de producción; mediante altas cargas instantáneas, seguidos por descansos de duración variable.

Este propósito se logra con la subdivisión del campo en áreas homogéneas de vegetación, rotando a través de las subdivisiones efectuadas en los potreros existentes o de nuevas subdivisiones, permitiendo a las plantas pastoreadas crecer y recuperar vigor.

Por otro lado, la implementación de un pastoreo alternativo debe ir acom- pañado por la organización del rodeo. En los sistemas de cría, el estaciona- miento del servicio debe coincidir con los meses de mayor tasa de crecimien- to y calidad del forraje. De esta manera se acopla la oferta del pasto a los requerimientos de los animales, aprovechando las comunidades vegetales en las estaciones en que son más productivas y de mejor calidad. Así los vien- tres, luego de la parición pueden afrontar la lactancia y recuperar su condi- ción corporal, para permitir índices de preñez adecuados.

Este ordenamiento permite, a su vez, destinar a las vacas preñadas, aque- llos potreros con restricciones en cuanto a la cantidad y calidad, hasta el comienzo de la parición siguiente. Subsiguientemente, pasan a los lotes reservados con muy buena calidad, para recuperarse de la restricción alimen- taria de los meses previos.

El destete es clave para hacer un uso eficiente del pastizal, ya que las madres una vez destetadas disminuyen sus requerimientos. La adopción de un destete anticipado, precoz o hiperprecoz dependerá de la estrategia que se quiera implementar, de acuerdo a las condiciones climáticas y de los recur- sos forrajeros disponibles.

El tiempo que los animales permanecerán pastoreando un potrero depen- de de la disponibilidad de forraje y de la tasa de crecimiento de las plantas forrajeras más importantes. En este sentido, es importante conocer previa- mente las especies existentes en el campo. El tiempo de ocupación debe ase- gurar que los animales no puedan volver a pastorear el rebrote reciente de una misma planta que pastorearon en ese mismo período de ocupación. Por ejemplo, en primavera, cuando la tasa de crecimiento es muy alta, el tiempo de ocupación debe ser breve, dependiendo de la región donde se encuentre el establecimiento, porque las plantas que se consumieron los primeros días pueden rebrotar y quedar expuestas a un segundo consumo durante el mismo periodo de ocupación.

En cambio, en invierno, cuando la tasa de crecimiento es mínima, hay que pensar en un tiempo de ocupación mayor.

En cualquiera de las situaciones, si el lapso de pastoreo es más largo que el tiempo en que tardan en rebrotar las especies forrajeras que buscamos preservar, se generará un sobrepastoreo, que si es permanente, provocará el debilitamiento y la muerte posterior de las plantas.

 

5. Receptividad y carga animal

Se entiende por receptividad a la cantidad de animales que puede soste- ner un establecimiento sin deteriorar sus recursos forrajeros, permitiendo mantener un nivel de producción sustentable económicamente.

No siempre la carga animal que soporta un establecimiento coincide con su receptividad. Muchas veces esa carga es superior, lo que se manifiesta con un detrimento de los recursos y pérdida de rentabilidad a largo plazo.

Cuando la carga es inferior a la receptividad, disminuye la eficiencia de la producción y por ende el beneficio económico de la empresa está por debajo del potencial. Por lo anteriormente manifestado, es imprescindible tener en cuenta la necesidad de calcular la receptividad de un establecimiento gana- dero, para poder asignar una carga animal adecuada a la oferta forrajera; y que sea por otra parte, sustentable económica y ecológicamente.

La receptividad dependerá de la cantidad de pasto que se produce en cada lote y de la disponibilidad de la oferta para el consumo de cada catego- ría de animales del establecimiento.

 

 

Con la implementación del pastoreo rotativo o alternativo, con un manejo sistemático de la receptividad de los lotes, se hace un uso más racional de las distintas comunidades forrajeras, con lo que se mejora su disponibilidad y su calidad a lo largo del año. A su vez, aumentando la presión de pastoreo, por el aumento de la carga instantánea, se puede estimar un índice de cosecha del 60%, con el consecuente aumento de la receptividad, permitiendo aumentar la carga y por ende la rentabilidad por unidad de superficie.

 

6. Esquemas de subdivisión de potreros

6.1. Aspectos a considerar

El primer aspecto a considerar en la subdivisión con alambrados eléctri- cos, es el tipo de esquema de pastoreo a realizar. Así se puede pensar en pas

toreos alternativos, orientados a favorecer la semillazón de especies útiles, en diferentes estaciones del año o en un pastoreo rotativo, donde el objetivo es que los macollos de una planta sean pastoreados una sola vez por evento de ocupación del potrero. En el primer caso, son necesarios esquemas con tres a cuatro subdivisiones, mientras que en segundo, se requerirán ocho o más subdivisiones.

También se deberá considerar un detalle, no menor, cuando se comienza con el diseño del apotreramiento, que es la distribución del agua, para ase- gurar su provisión en todos los lotes.

6.1. Esquemas a implementar para la instalación de un pastoreo alternativo

A modo de ejemplo, un esquema propuesto para la implementación de un pastoreo alternativo, es dividir un campo en cuatro partes con alambrado eléctrico, en forma radial, con centro en la aguada. La división radial produce un efecto de rueda de carro (Texas A&M – CAR WHEEL EFFECT) facilitando el aprovechamiento más uniforme del forraje (Esquema N°1).

Para manejar este sistema alternativo, se concentran todos los animales en uno de los potreros y se lo hace pastorear durante un mes. Al mes siguien- te se los pasa al segundo y así sucesivamente. Cuando llegan al cuarto pique- te, éste habrá descansado tres meses y este descanso se repetirá de allí en más. Al cabo de un año, cada piquete habrá tenido tres meses de pastoreo y 9 meses de descanso.

Otra manera de plantear un sistema de pastoreo alternativo, es dividien- do un potrero en tres lotes, de manera tal de poder hacer coincidir los des- cansos en las diferentes estaciones, a través de los años, como se puede apreciar en el Esquema N°2.

 

 

 

 

El inicio del pastoreo del potrero Nº 1 se realiza con toda la hacienda, durante los meses de octubre, noviembre y diciembre (Tabla Nº1).

Los potreros Nº 2 y 3 van a permanecer en descanso desde octubre a diciembre.

El potrero Nº 2, que se empasta en primavera, va a ser pastoreado duran- te los meses de enero, febrero y marzo, mientras tanto los potreros Nº 1 y 3 permanecen en descanso.

El potrero Nº 3, luego de seis meses de descanso, entra a pastorearse durante los meses de abril, mayo y junio.

A partir del primer pastoreo del potrero Nº 3, todos los lotes son pastore- ados luego de un descanso de seis meses.

De esta manera, el primer pastoreo del lote Nº 1 comienza en primavera, el segundo pastoreo en invierno, el tercero en otoño y el cuarto en verano. Lo mismo ocurrirá con el resto de los potreros, en los cuales rota la estación de aprovechamiento a lo largo del tiempo. Así, el descanso prolongado copiará la estrategia de la naturaleza, dependiendo de las condiciones climáticas, permi- tiéndonos la recuperación sistemática de los recursos forrajeros naturales.

6.3. Diseño de un pastoreo rotativo

Como se dijera previamente, un pastoreo rotativo no debería contar con menos de ocho subdivisiones. En este esquema simple, para una carga deter- minada, el tiempo de ocupación de cada subdivisión variará a lo largo del año, en función de la tasa de crecimiento del pastizal. Todo dependerá de la zona del país, pero a modo de ejemplo, durante el invierno, el tiempo de ocu- pación puede alcanzar los 10 días, generando un rebrote (vuelta) de 70 días.

Mientras que en la primavera y el verano, el tiempo de ocupación podrá disminuirse a 5 días, determinando una vuelta de 35 días.

El sistema rotativo es el que permite el mayor control de la selectividad animal, favoreciendo así a las especies de mayor valor del pastizal.

Con la implementación de estos sistemas, mediante la utilización del alambrado eléctrico, se logra:

  • El mantenimiento y recuperación en el tiempo de la superficie de pastoreo.
  • La disminución del riesgo de enmalezamiento.
  • Mayor probabilidad de consumo de forraje de mediana y alta calidad.
  • Un pastizal sometido a presión de pastoreo por un tiempo breve y descan- so por largos periodos.
  • La disponibilidad de superficie de pastoreo en períodos de déficit hídrico o épocas invernales.
  • Una mejora en el manejo del rodeo.
  • Un manejo sustentable del recurso forrajero.
  • El incremento de la productividad de la empresa.
  • La organización de circuitos de producción según categorías de animales y escala del establecimiento.

 

7. Como arrancar un pastoreo alternativo o rotativo

Una vez determinado el esquema de pastoreo a implementar, se presen- ta el problema de definir en qué momento se debe iniciar la rotación.

Hay que tener en cuenta que se va a hacinar las vacas en ¼ o en un de la superficie del potrero, según el modelo de pastoreo que se haya elegido, por lo que el momento y las condiciones agroclimáticas del año para hacerlo son muy importantes. Porque hay que contar con el forraje suficiente para dar inicio al sistema. Para ello conviene hacer coincidir el comienzo con una muy buena primavera u otoño.

De no ser así, teniendo en cuenta que esos periodos siempre coinciden con el servicio y/o lactancia, con un esquema de destete convencional no se podría hacer, porque las vacas en ese momento tienen altos requerimientos. En este caso, el destete precoz se transforma en una herramienta válida para iniciar este proceso.

Es aconsejable, como otra alternativa, contar con una suficiente cantidad de rollos como reserva, para afrontar el inicio del nuevo sistema de pastoreo.

 

8. Comportamiento animal y manejo de los recursos forrajeros

Como se menciona en párrafos anteriores, la reducción de la superficie de los potreros no solo beneficia el manejo de la oferta forrajera, sino que a la vez, facilita una mejora sustancial en el manejo del rodeo.

Las prácticas que hicieron posible la disminución de la superficie de los lotes, permiten un manejo con mayor carga instantánea y por ende, un mayor contacto de los animales con las personas. Los animales se familiarizan con la presencia del personal, caballos y movimiento de vehículos.

Se los puede visualizar más fácilmente, reduciéndose así las pérdidas de terneros por problemas perinatales, miasis, etc.

Si los animales fueron destetados precozmente, conocen al hombre desde terneros y lo asocian con la comida. También conocen el alambrado eléctrico y de ambas situaciones, que aprendieron a respetar a temprana edad, no se olvidan más. Esto permite que el trabajo del personal sea más efi- ciente, facilitando las tareas, con una mejor utilización del tiempo y reducien- do considerablemente los accidentes laborales.

 

9. Recursos forrajeros implantados

La implantación de recursos forrajeros anuales o perennes insume una inversión de inicio y un costo adicional de mantenimiento, durante el tiempo de su utilización.

Por lo que es preciso planificar adecuadamente su uso, apotrerando debi- damente los recursos forrajearos, para hacer un pastoreo racional y eficiente de los mismos, con el objetivo de:

  • Intensificar el pastoreo
  • Manejar la carga
  • Conservar del recurso suelo
  • Subdividir racionalmente la superficie
  • Manejar eficientemente el pasto
  • Conseguir un pastoreo planificado
  • Lograr un pastoreo controlado
  • Aumentar la eficiencia del sistema

La implantación de pasturas cultivadas y su pastoreo eficiente requiere del uso del pastoreo rotativo. Sobre estos recursos cultivados es donde se pueden aplicar pastoreos rotativos más intensivos, llegando a tiempos de ocupación de horas. Permite además un manejo simple de la suplementa- ción, que es utilizada principalmente en las categorías que consumen estos recursos, como las de invernada y tambo. Así mismo facilita la confección de forrajes conservados (heno, henolaje, silaje) derivados de los excesos de oferta primaverales.

 

10. Seguridad laboral

En el ambiente rural, el tema de la seguridad laboral es una cuestión que no debe escapar a la hora de implementar las instancias de capacitación.

La instalación del alambrado eléctrico agrega una tarea con una cierta complejidad, la que debe ser tratada como tal; lo que genera la necesidad de planificar la capacitación del personal en la instalación y el manejo del mismo. Simultáneamente habría que prever en las mismas, el abordaje de la prevención de los riesgos que implican esas tareas, como de otras, con la finalidad de minimizar su ocurrencia.

Es importante que el personal encargado de la instalación cuente con los elementos de seguridad necesarios para hacer más segura la tarea. El uso de guantes de cuero y de goma (de seguridad industrial) y la protección ocular con antiparras, evitará las heridas en las manos y las descargas eléctricas, así como las lesiones en los ojos cuando se trabaja en las líneas.

Por último, se advierte a los usuarios, que hacer contacto voluntario o involuntario con las líneas electrificadas, sobre todo en equipos con energías elevadas, pueden provocar accidentes fatales.

 

11. Alambrado eléctrico

Hasta aquí se ha demostrado la funcionalidad y plasticidad que ofrece la tec- nología del alambrado eléctrico. Pero para poder maximizar su eficiencia y lograr utilizar al máximo las posibilidades que brinda este sistema, se ha propuesto abordar todos aquellos temas que hagan a la correcta instalación y posterior uso de los electrificadores en la energización de los alambrados; posibilitando de esta forma evitar cometer errores que disminuyan su prestación.

 

 

12. Definición

Las cercas eléctricas conforman un circuito cerrado, que consta de un electrificador conectado a:

  1. Una fuente externa de alimentación energética, que puede ser de 12 o 220 V o dual, de 12/220 V en forma combinada.
  2. Una conexión de salida hacia el alambrado a electrificar.
  3. Una conexión de entrada de tierra.

 

13. ¿Cómo funciona?

Es una barrera de contención, basada en el efecto que produce la descar- ga eléctrica en el animal. El electrificador genera pulsos eléctricos de alto vol- taje y bajo amperaje, de muy corta duración, que se repiten a intervalos que van desde 30 hasta 60 pulsos por minuto. El equipo envía pulsos de 5000 a 10000 V hacia el alambrado y cuando el animal lo toca, la corriente eléctrica pasa a través de éste e ingresa a la tierra por sus cuatro patas, produciendo una intensa contracción muscular. Luego, la descarga se dirige a través del suelo hasta la entrada de tierra del electrificador, cerrando así el circuito, pro- duciendo la “patada” (descarga eléctrica).

El fundamento del sistema se basa en el aprendizaje por asociación que realiza el animal. Se trata que el dolor producido por la descarga eléctrica sea “recordado” por el mismo, logrando que ellos sientan respeto por el alambra- do, obteniéndose así una barrera de contención.

Cuando mayor sea la energía del pulso eléctrico en el alambrado, más efec- tiva será la descarga eléctrica para instalar el recuerdo de dolor en el animal.

¡ASI DE SIMPLE! Este es todo el secreto de los alambrados eléctricos. Para que este efecto psicológico de contención sea efectivo, es funda-

mental mantener constante la intensidad del pulso eléctrico a lo largo de toda la línea.

¡Es aquí cuando comienzan los problemas! Para lograr un rendimiento eficiente de toda la red, es necesario comenzar desde el principio, desde la elección del electrificador y su instalación; siguiendo por la construcción del alambrado, detallando luego los puntos críticos, donde se pueden cometer los errores que no permitan lograr una máxima eficiencia.

 

14. Consideraciones previas

Es importante, que antes de comprar el electrificador, se tenga perfecta- mente claro qué es lo que se pretende hacer, con el fin de no incurrir en equi- vocaciones.

Para ello hay que tener en cuenta:

  • Superficie
  • Distancia entre la ubicación del electrificador y el punto más lejano de la instalación de la línea.
  • Subdivisiones a electrificar.
  • Tipos y duración de los alambrados.
    • Permanentes
    • Semipermanentes
    • Transitorios
  • Tipo de animales. Considerando edad, raza y sistema productivo.
  • Zona – tipo de suelo

 

15. El electrificador

Las distintas marcas y modelos de electrificadores que se encuentran fun- cionando desde hace tiempo en los establecimientos, vienen especificados para su uso, según su alcance en km. Es importante resaltar que los kilóme- tros de alambre a electrificar por los equipos no son en línea recta.

Pero, la permanente evolución de la industria hizo que apareciera en el mercado un nuevo concepto, que utiliza el joule para medir la energía de salida de los equipos.

Ahora existen aparatos de alto rendimiento, muy eficientes, que vienen especificados en una variada gama de valores de energía (medidas en joule) que permiten al productor elegir el aparato que mejor se adapte a sus necesidades.

Como la descarga que recibe el animal al tocar el alambrado, depende de la energía liberada por el electrificador, cuantos más joule de salida tenga, mayor será la “patada” y mayor será la potencia lograda al final de la línea. Por ende, mayor será la cantidad de kilómetros a electrificar. A su vez, esto admite que el equipo pueda absorber pérdidas sin ver disminuido su poten- cial de “patada”.

Resumiendo, a la hora de elegir un electrificador, se deberán considerar cuatro puntos importantes:

  • Energía
  • Voltaje
  • Radio de acción
  • Kilómetros a electrificar

 

16. Potencia

La energía se mide en joule e indica la potencia entregada a la salida del equipo en un cierto periodo de tiempo. Es la que fija el radio de acción, deter- mina el área de cobertura y define los kilómetros del tendido de alambre.

Por lo tanto, cuanta mayor energía tenga, mayor será la “patada” lograda en la línea y mayor la capacidad de ésta para absorber pérdidas.

A la hora de adquirir un equipo, habiéndose planificado previamente la superficie a apotrerar, usando los Tablas N°2 N°3 como guía, se puede seleccionar el aparato que cumpla con las especificaciones previstas. Estos datos (radio de acción, área de cobertura y longitud máxima) son estimativos debido a que varían en función del tipo de suelo y su condición en las distin- tas zonas del país.

No obstante, es aconsejable comprar siempre un electrificador de mayor potencia, anticipándose a la posibilidad de ampliar la red diagramada en un principio. Así se evitara sobrepasar la capacidad del equipo en asistir correc- tamente al sistema en un futuro.

 

17. Voltaje

El voltaje o “diferencia de potencial” es el que da la energía para mover una carga eléctrica de un punto hacia otro a través de un conductor y se mide en volt (V). En este tipo de equipos, el voltaje es una onda que alcanza picos de 5.000 a 10.000 V con una frecuencia de 30 a 60 pulsos por minuto. La experiencia indica que el voltaje mínimo de descarga, para contener a los bovinos y equinos es de 3000 V y para detener a los ovinos y porcinos no debe ser menor a 3500 V. Para lo cual hay que lograr mantener 5000 V, que es el voltaje mínimo necesario a lo largo de todo el alambre instalado, cuan- do la instalación está bien realizada.

 

 

 

18. Radio de acción

Es el alcance de un equipo, midiendo la distancia desde el lugar de la ins- talación de la tierra, hasta el punto más alejado del sistema, en línea recta.

Está relacionado con la energía de salida e indica el punto más lejano hasta donde el equipo puede llegar, manteniendo un voltaje mínimo en la electrificación, necesario para que los animales respeten el alambrado.

Este radio delimita un área de cobertura o superficie en hectáreas en donde el electrificador es eficaz.

La elección del electrificador por su energía, dependerá del lugar donde se lo va a ubicar. Lo recomendable es situarlo en el centro de la superficie a electrificar, pero de ser necesaria su colocación en un extremo del potrero, habrá que optar por un equipo de mayor energía, para permitir así cubrir con eficacia la extensión que se pretende delimitar.

 

 

19. Kilómetros a electrificar

Los aparatos vienen de fábrica con indicaciones que informan la longitud máxima de alambre desplegado en el sistema de apotreramiento que son capaces de electrificar.

A mayor energía, mayor radio de acción, mayor área de cobertura y mayor longitud de tendido de alambre dentro del área delimitada. Si se excede el radio recomendado, se perderá voltaje en la línea, por lo que es importante la elección de la energía del equipo en base a la planificación del sistema que se pretenda armar.

Por ejemplo, si un equipo viene etiquetado para electrificar 30 km, esta referencia no indica que se pueda electrificar esa distancia en línea recta, sino dentro de un radio de 1200 metros tal lo especificado en los manuales de los distintos fabricantes, ya que dependerá de las características del suelo y la zona. Se hace notar que si se instala una cerca de dos hilos energizados aumentarán las pérdidas en la línea, por lo que se recomienda en estos casos un equipo de mayor energía.

 

20. Elección del electrificador

20.1. Si se dispone de electrificación rural, los equipos recomendados son los de 220 V, porque son de bajo mantenimiento. En estas circunstancias, hay que pensar en centralizar, desde el casco, la electrificación de todo el sis- tema, para lo cual es válido pensar en la instalación de un aparato de máxi- ma energía. Mejor si es dual (220/12 V) porque así se evitarán los problemas de los cortes de energía por periodos prolongados de tiempo.

20.2. Si no se cuenta con electrificación rural, los equipos de 12 V son los adecuados. Estos, al igual que los de 220 V, son muy confiables en cuanto a sus prestaciones, pero requieren mayor mantenimiento. Se puede recurrir a los aparatos provistos con panel fotovoltaico, ya que permiten recargar las baterías, lográndose una autonomía de funcionamiento de hasta 30 días, dependiendo de la energía del equipo. Es aconsejable utilizar siempre bate- rías de buena calidad, con el “amperaje” (ampere.hora) adecuado a las espe- cificaciones del modelo de equipo a utilizar. Este sistema, a su vez, facilita la descentralización de la fuente de energía del alambrado.

 

21. Ubicación del electrificador

21.1. Electrificador de 220 Volt

Los electrificadores de 220 V son de bajo costo operativo y de manteni- miento. Esta fuente de energía permite mantener en el tiempo, de forma constante, la intensidad y la frecuencia de los pulsos. Su instalación está con- dicionada al lugar donde se encuentre la fuente de energía, lo que implica tender líneas madres más largas hasta la zona donde específicamente se uti- lizará, con el aumento en el costo de instalación y las probabilidades de que aumenten las pérdidas en las líneas.

Indefectiblemente, deberán estar bajo techo, en un lugar seco, a una altura preferiblemente superior a 1,80 m, bien visible, fuera del alcance de los niños.

Las zonas con alta incidencia de tormentas eléctricas representan un ries- go mayor para estos equipos, ya que las probabilidades de rotura, como con- secuencia de la descarga de un rayo, son mayores, porque tienen dos vías de ingreso, una, por la fuente de 220 V y la otra, por la línea de salida.

21.2. Electrificador de 12 Volt

Los equipos de 12 V son más seguros, dada su fuente de alimentación. Pueden instalarse a la intemperie, cerca de donde se construirá el alambrado eléctrico. Esto permite el tendido de líneas madres más cortas. Otra ventaja radica en que las descargas de los rayos ingresan por una sola vía, lo que implica menores riesgos de destrucción, como consecuencias de estos fenó- menos meteorológicos.

Aunque los gabinetes plásticos son fabricados con componentes que los hace impermeables al agua (según norma) y con tratamiento de protección contra rayos ultravioletas, es aconsejable protegerlos, asegurando así la pre- servación.

Requieren de una batería adecuada, en relación a la energía de salida, para evitar que por el uso constante se descarguen muy rápido, con el conse- cuente aumento del tiempo entre pulsos, y por ende, el riesgo de que un ani- mal cruce el alambrado.

Para disminuir el costo operativo que implica el recambio de las baterías descargadas, se puede recurrir a la instalación de un panel fotovoltaico para evitar dicho inconveniente.

21.3. Electrificador Dual (220 / 12 V)

Este tipo de electrificadores pueden ser utilizados conectados a la línea de 220 V, con las ventajas descriptas en 19.1, pero además poseen una bate- ría, que se mantiene a través de un cargador. Esta batería puede ser externa o incorporada al equipo. En caso de corte de suministro en 220 V, el electrifi- cador pasa a actuar automáticamente en 12 V. Una vez restablecido el sumi- nistro, vuelve a actuar en 220 V, mientras carga la batería. El equipo que posee la batería incorporada, tiene la ventaja de ser fácilmente transportable, en caso de ser utilizado en tendidos transitorios o para reemplazar equipos que tengan problemas. Suelen tener autonomía de 48 a 72 horas, dependien- do de la extensión a alimentar y de la energía del equipo.

21.4. Electrificador con panel fotovoltaico

Las unidades provistas de panel fotovoltaico, tendrán que ubicarse en lugares abiertos, donde no haya posibilidad que les dé sombra; ubicando siempre la pantalla hacia el norte. Es conveniente mantener limpia la super- ficie de los paneles, por lo que se aconseja la inspección y aseo periódico de los mismos.

Para que el equipo entregue la energía de salida especificada al alambra- do, lo ideal es instalar el aparato lo más cerca posible del potrero. Teniendo en cuenta que los electrificadores demandan energía para su adecuado fun- cionamiento, hay que elegir correctamente la capacidad de las baterías, medidas en ampere.hora (A.h), para electrificar eficientemente la línea del alambrado, como así también el panel a emplear. En la Tabla N°4 N°5 se indica el panel y la batería a utilizar, según la potencia del energizador.

 

 

 

21.5. Electrificador con batería seca incorporada y panel fotovoltaico

En el mercado hay disponibles aparatos con panel fotovoltaico, provistos de una batería seca de plomo acido incorporada, que van desde 4,5 A.h hasta 18 A.h, con una vida útil de hasta 2 a ños, que requieren de un mínimo man- tenimiento.

Los equipos más grandes permiten lograr una potencia de salida de 2,2 joule, que alcanzan un radio de acción de hasta 2000 metros, para poder elec- trificar unas 500 hectáreas, de acuerdo a lo especificado en los manuales de los fabricantes, lo que facilita la tarea, ahorrando tiempo de mantenimento.

21.6. Eletrificadores Inteligentes

El mercado de los electrificadores está apostando a la adopción innovado- ra de tecnología, para permitir la medición de diferentes parámetros de mane- ra remota, abriendo un amplio abanico de posibilidades.

La incorporación de sistemas de telemetría permite avanzar, al igual que en la agricultura, hacia una ganadería de precisión, introduciendo el concepto de agricultura animal inteligente.

Hoy existen equipos capaces de marcar su geolocalización y de medir pará- metros tales como: estado del electrificador, estado de la batería, tensión de la línea electrificada; gracias a una conexión GPRS o satelital. Los datos trasmiti- dos pueden visualizarse a través de aplicaciones en equipos celulares o por internet en computadoras, mediante un servicio pago, con un usuario y una contraseña preestablecida.

La posibilidad de manejar de manera remota electrificadores de diferentes potencias (2,4 a 20,5 joule) y de radios de acción de 2500 a 7000 metros, que facultan la electrificación de grandes áreas, facilita, entre otras cosas, la vigilan- cia de los alambrados, gracias al control de encendido y apagado a distancia de los equipos, desde cualquier dispositivo, optimizando la gestión del tiempo y de los recursos humanos, haciendo más dinámico y eficiente el mantenimiento y la reparación del sistema pastoril instalado.

 

22. Conexión de salida hacia el alambrado

Es el alambre “vivo” que sale desde el electrificador hacia la línea madre, para llegar a los potreros. Se debe utilizar un alambre de buen diámetro, como  el  galvanizado  17/15,  ya  que  cuanto  mayor  sea  la  sección  del  hilo, mayor será la conductividad y menor la resistencia a la circulación de la corriente eléctrica a lo largo de la línea.

 

 

Cuando se ubica el aparato dentro de un depósito, para evitar el contacto de la conexión de salida con las paredes, deben utilizarse aisladores, coloca- dos a una altura que la ponga fuera del alcance de las personas.

La conexión de salida hacia la línea madre, cuando deba instalarse dentro de galpones de estructura metálica, lo aconsejable es aislarla en su tendido interno, antes de sacarla al exterior, evitando que la cercanía del alambre con las chapas y columnas no produzca un arco voltaico, generando perdidas innecesarias desde el arranque del sistema o directamente la inutilización del mismo. Para ello, un implemento útil para este cometido, es el alambre aisla- do, disponible en los comercios o simplemente recurrir a cubrir el alambre con una manguera de plástico o goma.

Por fuera, con la línea madre, hay que tener los mismos cuidados, evitan- do los posibles contactos con máquinas, vehículos y personas.

El alambre galvanizado 17/15 que va a la línea madre se conecta al elec- trificador, donde está indicado “alambrado”. En el otro extremo, el que se conecta al alambre a electrificar, deberá unirse firmemente mediante unas 8 vueltas, utilizando una “california”.

Si la energía en el sistema es baja, no intentar conectar más de un equipo a la línea, ya que está prohibido por normas de seguridad, siendo además contraproducente, poniendo en riesgo el equipo y las personas. Si la “pata- da” es deficiente, habrá que buscar las causas que ocasionan el problema.

 

23. Conexión de entrada de tierra

Para que un electrificador logre desplegar todo su potencial y pueda tras- mitirlo a la cerca eléctrica, es imprescindible construir una buena toma de tie- rra. Es la parte más importante del sistema, porque es la que cierra el circuito. De ella depende la efectividad de la descarga eléctrica, “patada”, que reci- birán los animales. Cuando el alambre es tocado por un animal, la energía se vehiculiza por el suelo hasta la toma de tierra del equipo, por lo cual es nece- sario instalarla en un lugar donde haya humedad permanente. Es en los luga- res húmedos donde el terreno ofrece una menor resistencia al paso de la corriente eléctrica. Incluso, también mejora cuando más caminos le damos a la descarga para llegar a tierra, es por ello que se recomienda clavar tres o más caños galvanizados de una o dos pulgadas de diámetro y dos metros de largo, separados entre sí unos tres metros (el paso de la corriente a tierra mejorará cuanto más caños conectemos y más separados estén).

 

 

 

El alambre aislado (“blindado”) es el ideal para la realización de los empalmes de los caños y la posterior conexión con el aparato. Se recomien- da el alambre galvanizado 17/15 de un solo tramo, sin empalmes ni añadidu- ras, firmemente unido a cada caño, por medio de una abrazadera con tuerca galvanizada, como se puede apreciar en la Foto N°1 y 2 conectados por último en el borne terminal de tierra del electrificador.

A la hora de elegir los caños para armar la conexión de tierra, es importan- te observar que el óxido no permite hacer un buen contacto. Es uno de los causantes de las pérdidas de energía que generan la disminución de la inten- sidad de la “patada” en el alambrado. Por ello, se insiste en la importancia de utilizar materiales de calidad para la realización de todas las conexiones, ya que de ellas depende la efectividad y el rendimiento del sistema.

Las cañerías de los molinos son sin duda, la mejor masa que disponemos para la instalación de los equipos, siempre y cuando las mismas no sean de plástico. Si en las cercanías de donde se piensa instalar un electrificador hay un molino, se tendrá resuelto un punto clave en el armado de la instalación de la tierra. En estos casos se debe prestar atención al conductor a utilizar, para que no aparezca corrosión galvánica que puedan afectar las instalacio- nes. Este es un fenómeno que se produce entre materiales que no son com- patibles, apareciendo entre ellos una corriente eléctrica que ataca el galvani- zado y termina oxidando al acero, pudiendo, incluso, llegar a cortar el alam- bre. El acero galvanizado y el aluminio son compatibles, pero no así, el cobre con el acero galvanizado.

Si la tierra que se ha armado es insuficiente o está mal instalada, la con- secuencia será una “patada” deficiente y es en este punto, donde se come- ten la mayoría de los errores.

Es conveniente no compartir la puesta de tierra de los electrificadores con las descargas de otras instalaciones, ya que no sabemos en que condiciones se encuentran éstas y que finalidad cumplen; por lo tanto pueden poner en riesgo, en el mejor de los casos, la integridad del equipo, o en el peor, provocar un accidente grave a las personas o a los animales por electrocución.

En estos casos, se recomienda separar a una distancia de al menos 10 metros de las instalaciones de puesta a tierra de otros sistemas eléctricos.

 

 

 

24. Verificación de la conexión de entrada de tierra

Una sencilla prueba empírica, para evaluar si la conexión de tierra instala- da es suficiente, consiste en provocar un cortocircuito en la línea madre lo más próximo al electrificador, por medio de una varilla metálica o cualquier otro elemento conductor, simulando el contacto de un animal con la línea electrificada. La medición se puede hacer con un voltímetro, colocando el punto de contacto al caño de puesta a tierra y la aguja en el suelo. Si el voltí- metro registra valores superiores a los 500 V, de acuerdo a datos aportados por fabricantes de equipos, indica que la toma es deficiente o está incorrec- tamente instalada. En la Figura N° 5 se puede ver cómo proceder utilizando un voltímetro.

 

25. Sugerencias

No es aconsejable, por seguridad, conectar el electrificador a la línea de 220 V o la batería de 12 V hasta no realizar las conexiones al alambrado y a la toma de tierra.

El alambre o cable de cobre no es adecuado para hacer interconexiones con el equipo y el alambre galvanizado, porque forma oxido y este disminuye la conductividad eléctrica.

 

 

No se recomienda la utilización de alambres viejos u oxidados, ya que el óxido disminuye la conductividad, además de no permitir buenos contactos.

Tampoco se recomienda el uso de alambre de púas, en primer lugar, por- que el fundamento del sistema es el de construir una barrera de contención, por lo que su utilización no tiene sentido. Además, con la instalación de este sistema estamos implementando las buenas prácticas ganaderas, mejorando el bienestar animal, por lo que su utilización no es recomendable.

En segundo lugar, cuando se lo emplea, éste es, por lo general, un alambre reciclado, que está oxidado, con nudos o uniones defectuosas, que dificultan la conducción de la energía, ocasionando pérdidas a lo largo de la línea. Al mismo tiempo, los alambres oxidados disminuyen su resistencia a la tracción.

Por todo lo expresado hasta aquí, se vuelve a insistir en la necesidad de uti- lizar materiales de buena calidad para la realización de todas las conexiones.

¡¡Importante!! La eficiencia del electrificador en transmitir la energía al alambrado depende exclusivamente de cómo se los instala.

 

26. Entrada de tierra cuando falta humedad

La toma de tierra del equipo se deberá instalar en un lugar donde haya humedad permanente, ya que favorece el paso de la corriente eléctrica a tie- rra. Por lo tanto, el largo y la cantidad de los caños variará de acuerdo a las condiciones del lugar.

En zonas semiáridas y áridas es muy difícil definir la profundidad hasta donde habrá que enterrar la toma de tierra, ya que depende de diversos fac- tores, como el tipo de suelo, el régimen de lluvias, profundidad de las napas y la extensión del sistema que se pretenda armar.

En zonas más secas o con napas profundas, habrá que pensar en aumen- tar el número de caños y su longitud.

Si bien los conceptos anteriores son válidos, surgen algunas limitantes que deben ser consideradas. La primera de ellas es que normalmente en zonas secas no es fácil llegar a la napa con un caño. En este caso habrá que buscar la forma para que las tomas de tierra penetren por lo menos un metro dentro de la capa de humedad permanente.

La segunda limitante tiene que ver con que estos tipos de suelo forman una capa de tierra seca muy aislante en superficie, que hace que el animal no reciba la descarga eléctrica al tocar el alambre, por no poder pasar la corrien- te a la tierra. Esta es una situación típica de los sistemas ganaderos extensi- vos de la región arenosa, como consecuencia a la baja capacidad de reten- ción de humedad, no mayor a los 50 mm por metro de profundidad de suelo, debido a que su componente principal, la arena, supera en promedio, el 70%.

Por otro lado, los tipos de cultivo, anuales o perennes, que se siembran en esos suelos, definen hasta que profundidad los mantendrán secos. Por lo general, entre 1,20 m y 3 m, como consecuencia de la absorción de agua por parte de las raíces, asociado a la cantidad y distribución de las lluvias y al largo de las raíces, en función del tipo de cultivo. El problema también sub- siste en aquellas partes donde la vegetación es escasa.

26.1. Alternativas para solucionar este problema

En zonas arenosas, debido a la menor capacidad de retención de agua por parte del suelo, se deberían buscar zonas húmedas como tajamares, aguadas o molinos, para colocar la toma de tierra. Es aconsejable por otra parte, agre- gar tres o más caños a la instalación de tierra ya existente, a dos o tres metros de profundidad, como otra alternativa para mejorar el problema de la conduc- tividad eléctrica a través de la tierra, buscando la humedad del suelo.

Pero si las condiciones de sequía son aún más rigurosas, hay que pensar en suplementar al sistema, cerrando el circuito en forma independiente del suelo, mediante la utilización de otro alambre no aislado, paralelo al vivo.

 

 

Para ello se coloca un segundo hilo a la línea, quedando de esta manera un alambre electrificado por el equipo (vivo) y otro, conductor de retorno, conectado a la tierra del aparato. Este se pone en forma paralela al alambre electrificado; a cuarenta o cuarenta y cinco centímetros del suelo. De esta manera el alambre de retorno va a cumplir la función de llevar la energía que no puede propagarse por el suelo, hasta el electrificador, para poder así cerrar el circuito. El alambre de retorno a tierra del equipo no es necesario que esté aislado.

A la misma instalación, en caso de zonas áridas, donde la tierra es prácti- camente “impermeable” a la conductividad eléctrica y además se requiera de la construcción de grandes extensiones, se puede recurrir al agregado de puestas a tierra puntuales, utilizando dos o más caños galvanizados cada cierta distancia, dependiendo de la aridez del suelo (de quinientos a tres mil metros), conectados al alambre de retorno de tierra, pudiendo aprovechar la humedad en las inmediaciones de las aguadas que hubiera en el recorrido del alambrado. Con esto ayudamos a transmitir la energía hacia el equipo, mejorando la conductividad eléctrica y; por ende, optimizamos el funciona- miento del sistema.

Para que funcione, el animal necesariamente debe tocar ambos alambres, para cerrar el circuito y producir la patada.

Tener en cuenta que, tanto el alambre conductor como el de retorno deben ser independientes y no se pueden tocar bajo ningún concepto, ya que al hacerlo se generará un cortocircuito, neutralizando la instalación.

 

 

En las zonas semiáridas del noroeste de La Pampa y sur de San Luis, en donde priman los sistemas de cría, es necesario instalar un sistema que con- temple la contención tanto a las vacas como a los terneros. Para lo cual se propone la construcción de alambrados con tres hilos: uno inferior, electrifi- cado (vivo) a cuarenta centímetros del suelo, seguido por un alambre a seten- ta centímetros, que funciona como línea de retorno (tierra) y el último, elec- trificado, a un metro con cinco centímetros. Disponiendo de esta manera la altura del alambre suplementario de retorno de tierra, se cierra el circuito, al poder ser tocados por las vacas y los terneros, logrando la contención efecti- va de los animales.

 

27. Conducción de la energía-tipos de alambre a utilizar

Antes de comenzar la construcción de un sistema de alambrados eléctri- cos, hay que considerar como se va a lograr una efectiva conductividad eléc- trica a lo largo de toda la red. Para ello se debe partir desde la salida, para obtener la máxima eficiencia, con alambres de mayor diámetro, para ir pasan- do luego a diámetros menores, terminando por último con los hilos móviles de electropiolin.

Esto obedece a que la resistencia que ofrecen los alambres al paso de la corriente es directamente proporcional a la longitud e inversamente propor- cional a su sección. O sea, que cuando se duplica la longitud, se duplica la resistencia y cuando se duplica la sección, la resistencia decrece. Debido a esto, es necesario arrancar la instalación con un alambre cuya sección (gro- sor) permita la mínima resistencia al paso de la electricidad.

Hay que pensar en la variedad de productos que ofrece el mercado, a pesar que el productor usa por costumbre el alambre de sección ovalada 17/15 de alta resistencia para las líneas madres. Existe la posibilidad de utili- zar alambres galvanizados redondos de mediana resistencia para las líneas madres, con diámetros de 3,65 mm, continuando en los callejones y líneas permanentes con diámetros de 2,64 mm, pudiendo seguir con diámetros de 2,25 mm, para luego, en su extremo llegar a secciones de 1,8 mm. Estos últi- mos, de sección circular, a diferencia de los ovalados de alta resistencia, tie- nen la particularidad, debido a su diseño, de conjugar atributos de maleabi- lidad y docilidad, lo que facilita la construcción del sistema.

No solo hay que pensar en un buen equipo, una buena masa, sino tam- bién en un buen alambre para lograr una buena conductividad. La clave está en el galvanizado. El proceso de galvanización tiene dos objetivos. Por un lado, permitir la mayor vida útil del alambre y por el otro, ofrecer una menor resistencia al paso de la energía, cuando se lo utiliza en un tendido eléctrico. La norma exige, para los alambres de alta o mediana resistencia, capas de zinc superiores a los 70 g/m2. Como la calidad del galvanizado no es una variable fácil de verificar a simple vista, es aconsejable asesorarse bien, a la hora de hacer la inversión, para adquirir el material que tenga una buena capa de zinc, para evitar la generación de posibles puntos de oxidación en el futuro, que van a disminuir la prestación del alambre y afectar su conductividad eléctrica.

27.1. Línea Madre

Es la línea encargada de llevar la corriente desde el electrificador a los potreros. Se la puede instalar como un suspendido eléctrico, una sobrelínea elevada o electrificando un hilo del alambrado convencional.

Para el primer caso, el tendido se puede realizar utilizando una varilla de unos cincuenta centímetros cada veinte o treinta metros, atada a los postes. La línea se irá ajustando a los aisladores clavados en las varillas, de manera que quede a una altura de treinta centímetros sobre el primer hilo del alambrado.

Las líneas sobre elevadas se pueden construir utilizando estacones de tres metros o más de altura, enterrándolos a una distancia de entre cuarenta a cincuenta metros, uno de otro, mediante los cuales se lleva la línea hacia los piquetes que se pretende conectar.

La tercera alternativa es viable, en el caso que los postes y las varillas del alambrado sean de madera dura y esté bien seca. Consiste en usar un hilo, por ejemplo, el segundo o tercero, contando desde arriba, al cual se le colo- ca un aislador en el arranque y otro al finalizar, conectando el siguiente tramo con un puente, a medida que se va avanzando en el tendido. Las maderas deben ser duras, como el quebracho, lapacho u otras, las que aseguran el suficiente aislamiento para no generar pérdidas, por lo que es una manera rápida de llevar la energía a los potreros que se van a electrificar. No ocurre lo mismo con las maderas blandas, como eucalyptus saligna u otras.

Se recomienda la utilización, como ya se comentó en el punto anterior, de alambres  galvanizados  de  alta  resistencia 17/15  o  redondos  de  mediana resistencia de 3,65 mm, ya que por su sección ofrecen mayor conductividad y menor resistencia al flujo de energía.

Cuando las líneas madre superan los 2500 metros, o se utilizan electrifi- cadores de mucha potencia, lo recomendable sería utilizar alambre de alumi- nio, que es un material mucho más eficiente en conductividad eléctrica, pero con la desventaja de ser un producto más costoso.

27.2. Alambrados y parcelas permanentes en los potreros

Para alambrados y divisiones permanentes en los potreros y la construc- ción de callejones, se recomienda utilizar el alambre galvanizado 16/14 de alta resistencia. Del mismo modo se puede recurrir al alambre redondo gal- vanizado de mediana resistencia de 2,64 mm de diámetro. Dependiendo de los usos que se le pretenda dar a este tipo de alambrados y al tipo de anima- les, se podrían emplear alambres aún de menor sección, como el redondo de 2,25 mm.

27.3. Divisiones temporales

Las divisiones temporales requieren de alambres de menor sección, más maleables, para los cuales, lo ideal sería recurrir a alambres redondos de mediana resistencia de 1,80 mm de diámetro.

Para aquellas divisiones, no mayores a los 1000 metros, se utilizan los carreteles de piolín acerado o plásticos de alta conductividad, con hebras metálicas.

 

28. Recomendaciones

Hay que considerar desde el principio, cuando se comience con el tendido de las líneas, que éstas deberán estar totalmente aisladas del suelo, para que el voltaje en el alambrado se mantenga siempre por encima de los 5000 V.

No usar ningún tipo de electropiolín para las líneas madres, o instalaciones permanentes, ya que por su baja sección, dificulta, desde el inicio del sistema, la conductividad eléctrica, lográndose por consiguiente bajo voltaje en todo el circuito.

Para el paso debajo de las tranqueras, el cruce de calles o para la conexión de salida hacia el alambrado a electrificar, un elemento muy efectivo y seguro es el alambre aislado (”blindado”). Si bien el aislamiento es de alta resistencia, si se decide hacer un paso bajo tierra, se recomienda, además, protegerlo por medio de una manguera o caño plástico, para evitar el deterioro como conse- cuencia del tránsito de maquinaria pesada.

 

29. Construcción del alambrado eléctrico

Como requisito básico, antes de comenzar la construcción del alambrado, es muy importante tomar conciencia que todo el sistema debe estar suficien- temente aislado. De modo tal, que sólo se cierre el circuito, cuando un animal toque el alambre. La altura y la cantidad de hilos que habrá que instalar en el tendido del sistema, dependerá, como se aprecia en la Tabla N°6, de la espe- cie animal con la que se está trabajando.

 

 

Como la finalidad de los postes es la de sostener la línea, no es necesa- rio que los mismos sean reforzados o enteros. En el caso de pensar en insta- laciones permanentes, se recurre a los medios postes, que se usarán como arrancadores, torniqueteros o terminales, provistos de un puntal o peón, para darles resistencia cuando se estire el alambre. Los postes se pondrán a una distancia de entre trescientos y quinientos metros, intercalando postes menores, de madera o metálicos, cada treinta o cincuenta metros. Los postes metálicos son muy prácticos, ya que son fáciles de transportar, permiten un rápido clavado y cuentan con la posibilidad de instalar de uno a cinco hilos, cubriendo una altura de 120 cm desde el suelo. Otra alternativa es usar caños de fibra de vidrio, provenientes de la industria petrolera, que son mucho más livianos que los convencionales, muy resistentes, ignífugos y ya vienen agujereados, por lo que no es necesario la utilización de aisladores.

 

 

De ser necesario, para cada claro o espacio entre los postes menores, se puede recurrir a la colocación de varillas.

En los esquineros, desde donde se arranca la línea, se debe recurrir al uso de aisladores que toleren la tensión del estirado del alambre sin romperse. Deben ser de buena calidad, ya sean de cerámica, plástico o de fibra de vidrio y nylon de larga duración. Además de la calidad del material, un buen aisla- dor debe asegurar una distancia mínima (aproximadamente quince milíme- tros) entre el alambre electrificado y el que se pretende aislar, asegurando que no se toquen o que pueda haber una descarga eléctrica entre ambos.

En los postes terminales, lo ideal es utilizar los torniquetes provistos de aislador, para estirar el alambre.

El alambre se deberá sujetar a los postes y varillas a través de aisladores, los que deberán permitir el libre desplazamiento del mismo, para poder bajarlo o subirlo cuando se pase con vehículos o hacienda. Los indicados son los aisladores de plástico y mejor aún si tienen algún tratamiento contra los rayos ultravioletas.

 

30. Dispositivo anti-rayos

En zonas en donde la incidencia de las tormentas eléctricas es alta, las nubes inducen o producen descargas (rayos) sobre el alambre electrificado, pudiendo ocasionar la destrucción de los equipos electrificadores instalados. En el mercado se dispone de dispositivos protectores para instalar en la línea, que permiten resguardar a los equipos contra las descargas eléctricas. Pero hay que destacar que la instalación de estos módulos no significa una protección total y a su vez requieren de un control permanente, ya que se los debe reemplazar cuando se los encuentre deteriorados como consecuencia de una descarga.

31. Lo barato sale caro

No se debe exagerar en el ahorro. Los elementos caseros para aislar son muy baratos, pero traen problemas y llevan irremediablemente a tener un sis- tema de electrificación ineficiente y caro. Se hace referencia a elementos no aconsejados, pero que se ven en las recorridas cotidianas por los campos: mangueras, gomas de todo tipo, madera, huesos. Estos últimos son porosos y acumulan humedad y por ende conducen electricidad y generan pérdidas en el sistema.

El armado de la instalación insume relativamente poco tiempo, pero si se usan los materiales inadecuados, el tiempo que demanda el mantenimiento posterior, es superior al del armado. Hay que recordar que el insumo más caro siempre será el tiempo. Invirtiendo lo necesario en la adquisición de materiales de buena calidad, se logrará una instalación de bajo costo de man- tenimiento, máxima eficiencia y mayor durabilidad.

 

32. Construcción de parcelas y líneas transitorias

Para un mejor y más eficiente manejo, las parcelas se deben diseñar de tal manera que permitan trabajar con sectores.

Así se podrán desconectar aquellas que están en periodo de descanso. Con esto se logra hacer más eficiente las tareas de mantenimiento y control de las líneas. A su vez se reduce el consumo de energía, ya que las distancias a electrificar son más cortas.

Para la construcción de las parcelas se requiere de material mucho más liviano, que permite una fácil instalación y posterior desarmado. Para ello se recurre a varillas de acero, plástico, madera de distintas formas y prestaciones.

Para el pastoreo rotativo diario, lo más aconsejable es recurrir al uso del piolín acerado o plástico y varillas plásticas o metálicas.

Tener cuidado con las varillas de acero con “rulo” o “cola de chancho”, porque usan un material aislante que se deteriora rápidamente. En este caso, cuando se decide su empleo, hay que recurrir a las que tengan un buen mate- rial aislante.

Las varillas plásticas actuales son ideales, por su practicidad y poco peso. Vienen diseñadas para poder utilizar el alambre a varias alturas y no necesi- tan aisladores.

 

 

Dentro de la instalación, sobre caminos o ingreso a los potreros, es nece- sario mantener las pasadas electrificadas, para ello se emplea un segmento de alambre con una manija aislada en un extremo. Es conveniente mantener siempre flojo el alambre de las mismas, para facilitar la tarea de apertura y cerrado. También se puede usar cinta electroplástica para darle visibilidad a la pasada.

Otro elemento de suma utilidad son las llaves de corte. Estas permiten planificar el sistema a través de la construcción de sectores, que se pueden conectar y desconectar, permitiendo mantener electrificado el potrero en uso y desconectado los restantes, como a su vez permitir hacer reparaciones en la línea sin deshacer los puentes de unión fijos.

Recordar entonces, que el voltaje al final de la línea será siempre menor que a la salida del energizador. Esto se debe a la resistencia de los alambres al paso de la electricidad y a la suma de las pérdidas normales que se produ- cen por el pasaje de la corriente a lo largo de todo el sistema. Por lo cual hay que evitar las pérdidas innecesarias, utilizando los materiales correctos.

 

33. Cuando el sistema no funciona

Si se ha armado la línea usando los insumos adecuados y se ha procedi- do a la correcta conexión del equipo, el voltaje del sistema debe ser uniforme a lo largo de toda la instalación.

Si algo falla, baja el voltaje y no habrá energía suficiente a lo largo de la línea, produciendo, como resultado, una “patada” insuficiente o nula.

El voltaje mínimo, para control de bovinos, es de 3000 V. Para controlar ovinos y porcinos, el voltaje mínimo en la línea deberá ser de 3500 V. Por debajo de esos voltajes, la “patada” que se produce es ineficiente para dete- ner a los animales. Por este motivo hay que verificar periódicamente el nivel de tensión (voltaje) a lo largo de toda la línea. El instrumento que nos permite detectar las fallas es el voltímetro, el cual permite verificar el voltaje desde la salida del electrificador, en donde se debería contar con el máximo nivel, siguiendo luego con el control hasta el último piquete. En establecimientos con un uso generalizado del alambrado eléctrico, esto hay que tomarlo como rutina. Como comentario final, si hay pérdidas en una línea, al pasar con un vehí- culo con la radio encendida por las inmediaciones, se sentirá el característico tic-tic, que delata el paso de la corriente a tierra.

Si se detecta que el voltaje ha disminuido en los piquetes, esta situación puede obedecer a:

  • Que el alcance del electrificador haya sido superado.
  • Que se hayan hecho mal las conexiones.
  • Un retorno a tierra mal instalado.
  • Poca humedad en el suelo
  • Acumulo de pequeñas pérdidas a lo largo de la línea.

Tener en cuenta que la instalación de un sistema de alambrados es senci- lla y su armado insume relativamente poco tiempo; pero se vuelve a reiterar que, el trabajo de mantenimiento y control es sensiblemente mayor, por lo que para ser más ordenados, es aconsejable trabajar diagramando las parce- las por sectores, porque:

  • Permite trabajar en forma individual con cada uno de ellos.
  • Facilita la tarea de identificación y solución de problemas.
  • Si al desconectar un sector sube el voltaje, sabemos en qué sección se encuentra la falla.

La recomendación de usar los elementos indicados y de buena calidad, significa también un ahorro potencial de tiempo de mantenimiento, porque evita la necesidad de recambio permanente de los insumos precarios o de mala calidad.

En la búsqueda de posibles problemas se debe ser metódico, empezando por el electrificador, continuando por la línea madre y siguiendo, por último, con la verificación de la instalación en los piquetes.

Para mantener en forma permanente la eficiencia del sistema, lo ideal es prevenir:

  • Revisando periódicamente toda la línea
  • Haciendo mantenimiento adecuado
  • Utilizando materiales de buena calidad (lo barato sale caro)
  • Evitar las pérdidas inducidas por malezas que hacen contacto con el alambre, haciendo control químico/mecánico de las mismas debajo del tendido de la línea.

 

34. Fallas más comunes

A continuación se detalla una lista, con las fallas más comunes que se encuentran en las instalaciones de los alambrados eléctricos:

  • Mala conexión del electrificador al alambre.
  • Deficiente diagramación de la instalación de tierra.
  • Batería descargada – bornes sulfatados – pinzas oxidadas.
  • Electrificador de poca energía (joule) para el sistema diagramado.
  • Utilización de aisladores no recomendados.
  • Contactos o puentes flojos.
  • Distintos elementos que tocan el alambre e inducen descargas a tierra.
  • Conexiones con acumulación de óxido.
  • Electrificación de alambre de púas. Mal conductor y se oxida fácilmente.
  • Aisladores rotos en varillas o postes metálicos.
  • Aisladores de esquineros rotos.
  • Ramas caídas, alambres sueltos colgando.

Es importante tener en cuenta que mantener el sistema en perfecto fun- cionamiento es sencillo, pero requiere de un trabajo continuo, que necesita dedicación y paciencia.

Por eso, una vez más, se reitera, que es muy importante emplear los insu- mos de la calidad que corresponda. Tanto para construcción de las cercas, como las herramientas que deben utilizar los encargados de la construcción y mantenimiento de los alambrados.

Es importante que el personal cuente con guantes de cuero y de goma (de seguridad industrial), para hacer más confortable la tarea. Esto evita las heri- das en las manos y recibir descargas eléctricas cuando se trabaja en las líneas.

 

35. Para finalizar

El alambrado eléctrico, en síntesis, constituye una herramienta práctica y económica, que facilita la construcción de subdivisiones permanentes o tem- porales, permitiendo un mejor manejo de la carga animal y para hacer más eficiente el uso de los recursos forrajeros.

Con este trabajo, se espera haber podido ofrecer a los usuarios una guía para la instalación, mantenimiento y conservación de los alambrados eléctri- cos, contribuyendo así en lograr una mayor eficiencia en la prestación que ofrece el sistema.

Los autores desean expresar su agradecimiento al Ing. Agr. Cristian Álva- rez, integrante de la Agencia de Extensión Rural del INTA General Pico, La Pampa, por los aportes brindados en la realización de este trabajo.

Al Lic. Rec. Nat. Edgardo Adema, del grupo de Gestión Ambiental y Recursos Naturales de la EEA INTA Anguil por sus aportes en el tema referido al manejo y monitoreo del campo natural.

Al Ing. Agr. Daniel Gilardi de la empresa Acindar, por asesorar sobre las características técnicas de los distintos tipos de alambres disponibles para la construcción de cercas eléctricas.

A la empresa DVL Satelital de Venado Tuerto, por haber brindado informa- ción, para ilustrar a los autores sobre el funcionamiento de los nuevos elec- trificadores inteligentes

Manifiestan también un especial reconocimiento al Arquitecto Guillermo Merino, Socio Gerente de la empresa PLYRAP S.A., por permitir la reimpresión y difusión de este Boletín de Divulgación Técnica.

 

36. Experiencias de los usuarios

Cuando se planteó la posibilidad de una nueva reimpresión del Boletín, nos pareció oportuno rescatar e incluir algunas de las experiencias de los usuarios del alambrado eléctrico, relevadas durante las visitas a estableci- mientos ganaderos y en las diversas instancias de capacitación, realizadas en distintas zonas del país, para compartirlas con los nuevos lectores.

36.1. Fortín Carreta Quemada, presidencia de la Plaza, provincia del Chaco

Con el fin de ahorrar el material que implicaba rodear un gran espejo de agua, que se interponía entre la ubicación centralizada de un electrificador de 220 V, en el casco de este establecimiento y los potreros a electrificar, el pro- ductor recurrió, ingeniosamente, a la utilización de bidones anclados, a los que les adosó, en su parte superior, un aislador, con lo cual, mediante el ten- dido de una línea madre flotante, pudo cruzar el estero por su parte media y llegar en forma directa a los piquetes.

36.2. Campo demostrativo de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Anguil, Chacharramendi, provincia de La Pampa

Tradicionalmente, en zonas con poca humedad en el suelo, se recurre a la instalación de 3 hilos. El inferior y el superior electrificado, utilizando al cen- tral como retorno. Disponiendo de esta manera la altura de los alambres elec- trificados y suplementarios de retorno, se cierra el circuito, al ser tocados tanto por las vacas como por los terneros, logrando una contención eficiente de los animales.

En el caso de este establecimiento de cría, ubicado en la zona centro sur de La Pampa, para el tendido de las cercas eléctricas se recurre, también, a la utilización de tres hilos. Pero en este caso, el inferior funciona como línea de retorno (tierra) a cuarenta centímetros del suelo, seguido por un alambre a setenta centímetros, que funciona como línea electrificada y el superior, a un metro con cinco centímetros, que funciona como retorno. Disponiendo de esta manera la altura de los alambres suplementarios de retorno y electrifica- do central, de la misma manera, se ha logrado cerrar el circuito en forma efi- ciente para contener a los animales.

36.3. Establecimiento de cría zona Chacharramendi, provincia de La Pampa

En este establecimiento, ubicado en la zona árida del centro de La Pampa, se recurrió, para el tendido de todo el sistema de alambrados eléctricos, a la utilización de caños de fibra de vidrio, provenientes de la industria petrolera, caracterizados por ser de alta resistencia, ignífugos y gran durabilidad. Este material ya viene agujereado, por lo que no es necesario la utilización de ais- ladores, contando además, como una característica diferencial, el hecho de ser mucho más livianos con respecto a los otros insumos, como los postes de madera o de hierro.

36.4. Establecimiento de cría zona Lucas Norte, provincia de Entre Ríos

Ante la necesidad de un cambio de estrategia en el sistema de producción de un establecimiento ganadero de cría, ubicado en el centro de la provincia de Entre Ríos, basado en el pastoreo pastizales naturales, caracterizado agro- ecológicamente por monte de ñandubay (Prosopis affinis) y espinillo (Acacia caven) muy cerrado e invadido por malezas arbustivas leñosas, se adoptaron distintas acciones para modificar el sistema de manejo tradicional. Sobre la infraestructura de pocos potreros, de grandes dimensiones, se realizaron prácticas de apertura de picadas y poda estratégica del monte. Para mejorar el aprovechamiento de los recursos forrajeros, se subdividió el campo por medio del tendido de alambrados eléctricos.

Esto dio comienzo a una nueva práctica de manejo de las madres, las cua- les, en el escenario anterior, era muy difícil e insumía mucho tiempo juntar- las y encerrarlas. A partir de la disminución de la superficie de los lotes, la poda del monte y la apertura de las picadas, permitió aumentar la carga ins- tantánea y un mayor contacto de las vacas con los operarios, situación que favoreció la docilidad de los animales.

Conjuntamente, a partir del inicio de este cambio en el manejo, todas la terneras de reposición se recriaron en un encierre, para que, cuando ingresa- ran al rodeo, hubieran aprendido a respetar el alambre eléctrico y a comer ración. Gracias a esto, en el momento en que se iba a proceder a juntar los animales, previamente se esparcía alimento en las picadas, con lo cual, las vacas que ya conocían los ruidos característicos de los implementos para la distribución de la comida, salían del monte para comer, seguidas de las otras vacas más ariscas. Mediante este ingenioso método, hasta que el resto de las vacas fueran reemplazadas por la reposición de vaquillonas mansas, se faci- litó la operación de junta y arreo, con el ahorro consecuente de tiempo, la dis- minución de los siniestros laborales, la eliminación de los perros y el aumen- to de la eficacia de pastoreo y la eficiencia reproductiva y productiva de la empresa a lo largo del tiempo.

36.5. Cabaña de ovinos, San Salvador, provincia de Entre Ríos

Esta cabaña de la raza Corriedale, maneja todas sus majadas sobre pas- toreo intensivo de pasturas implantadas, subdivididas con alambrado eléctri- co. Para hacer un manejo eficiente del sistema, previamente, todos los corde- ros pasan por una “escuelita” de aprendizaje, que consiste en la construcción de un pequeño piquete electrificado, en el cual, el productor coloca gajos de naranja y los dispone en los hilos de la parcela. Los corderos, al llamarles la atención, por curiosidad se acercan; y al olfatear los gajos, reciben la descarga. Algo que es aprendido a temprana edad por los animales perdura en el tiempo, por lo que la implementación de este ingenioso aprendizaje, le permite al pro- ductor en el futuro, contener eficientemente a los animales adultos.

Referencias bibliográficas

Fuente: engormix

Se el primero en comentar

Deja una respuesta