Suba de retenciones para el aceite y harina de soja: el Gobierno recaudaría tan solo USD 425 millones extra

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Un alza de 2 puntos porcentuales en los derechos de exportación de los productos con valor agregado de la soja no tendrá un impacto determinante desde el punto de vista fiscal, según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que un aumento de las retenciones al aceite y harina de soja de 2 puntos porcentuales tendría un impacto menor desde lo fiscal. A partir de las declaraciones juradas de ventas al exterior que ya han sido emitidas, se podría aumentar la recaudación en 425 millones de dólares, un 5% adicional a la recaudación total por este tributo por las cadenas de cultivos estimada en USD 9.000 millones para 2022. Del total que se recaudaría de manera extra, 265 millones serían de harina y los 160 millones restantes de aceite.

Para la campaña 2021/22, en donde el nuevo esquema de retenciones afectará a los subproductos de soja, se proyectan exportaciones de harina de soja por 27,5 millones de toneladas y de aceite por 5,8 millones de toneladas. No obstante, dado que 3,9 millones de toneladas de harina y 1,1 millones toneladas de aceite ya se encuentran con retenciones y han tributado los respectivos derechos, es por eso que el dinero extra a recaudar será menor.

También se aclaró en el informe que para que se materialice este incremento en la recaudación fiscal, “el ritmo de la comercialización de soja no debería verse afectado. Los porotos de soja que se industrializarán en esta campaña aún se encuentran en los campos sin cosechar, y cualquier cambio en las reglas de juego después que las decisiones de siembra fueron tomadas afecta al comportamiento de la comercialización”. En ese sentido, se detalló que hasta el momento se ha comercializado el 21% de la producción estimada para el ciclo 2021/22, cuando a mismo momento del año pasado la comercialización alcanzaba el 26%.

Según la Bolsa de Cereales, el famoso diferencial arancelario “permite compensar, al menos en parte, el desincentivo al agregado de valor provocado por los impuestos a la exportación, así como contrarrestar la política de escalonamiento arancelario adoptada por los principales países importadores”

En caso de aplicarse la medida de aumento de retenciones para la harina y el aceite, el Gobierno podría enfrentar un nuevo conflicto con el campo que ya está dispuesto a movilizarse en contra de esa y otras políticas destinadas al sector, que según los productores reducen la previsibilidad para desarrollar su negocio.

El avance de este tipo de medidas se produce a pesar de que “en el último mes la recaudación esperada por derechos de exportación se incrementó en USD 1.200 millones producto de los precios impulsados por la sequía y el conflicto en el Mar Negro”, asegura el informe de la Bolsa de Cereales.

Según la entidad, “un incremento en el impuesto a la exportación de aceite y harina desalienta el procesamiento local, ya afectado por la menor disponibilidad de poroto local e importado producto de la sequía. Este efecto se vuelca, además, al sector primario, debido a que se afecta su capacidad de pago”.

Además, se señaló que el famoso diferencial arancelario “permite compensar, al menos en parte, el desincentivo al agregado de valor provocado por los impuestos a la exportación, así como contrarrestar la política de escalonamiento arancelario adoptada por los principales países importadores”.

Rechazo

En este contexto, la Bolsa de Cereales expresó que de un análisis legal de los acuerdos de la OMC surge que “la medida de cierre de registro no estaría justificada”, y además advirtieron que una nueva modificación de las alícuotas de retenciones queda imposibilitada sin una ley del Congreso, conforme a la Constitución Nacional y a la confirmación de diversos fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Por otro lado, hubo un rechazo a la política agropecuaria que lleva adelante el Gobierno con la aplicación de restricciones a las exportaciones, retenciones y a la casi nula presencia de otras políticas de subsidios y apoyos de relevancia. Es así que “la Argentina ya tiene la política agropecuaria más negativa del mundo”, de acuerdo a indicadores desarrollados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Junto a Vietnam, es uno de los únicos países cuyas políticas desprotegen al sector en lugar de promoverlo, lo que se refleja en los resultados obtenidos en materia de producción y exportaciones.

FUENTE: INFOBAE –

José María García Casarrota

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