Alimentación y Paradigmas del futuro ganadero

En los próximos años se verán cambios fundamentales en la forma de nutrir a los bovinos con el objetivo de obtener el mayor provecho a los avances genéticos.

Ganado comiendo pasturas
Foto de inta.gob.ar

El objetivo de las dietas de diseño es matener un rumen sano y alcanzar la potencialidad productiva del animal.

Cada vez es más claro que el desarrollo de la genética en bovinos de carne y, sobre todo, en leche excede la capacidad del rumen de abastecer de nutrientes al animal para expresar todo su potencial genético. Hemos buscado animales cada vez más eficientes, lo cual, en momentos de altas necesidades productivas donde el rumen es incapaz de procesar la cantidad de alimento necesario, puede significar no solo una merma productiva sino un problema de salud para el animal. El caso más claro es el de las vacas lecheras, donde la leche de las primeras semanas proviene mayormente de las reservas de su cuerpo porque la capacidad para comer es limitada y la producción de leche excede dicha capacidad.

OBJETIVOS. La nueva forma de alimentar los rumiantes debe estar fundamentada en varios objetivos. Primero se debe alimentar el rumen, es decir permitirle al animal ser rumiante, mantener un rumen sano sin distorsiones ni problemas digestivos que causen trastornos a la salud del animal. En segundo lugar hay que abastecer los tejidos del animal con los suficientes nutrientes para que expresen su potencial genético, llegar con nutrientes que el rumen, que ya sobrepasó su capacidad productiva, no puede proveer. El tercer objetivo sería alimentar nutrientes que se particionen, con el objetivo de mejorar la calidad de la carne o leche generadas por los animales (obtener productos que el consumidor aprecie mas y sean
más saludables).

Para mantener un rumen sano debemos abastecerlo de la cantidad de fibra suficiente. En vacas de leche estaría alrededor del 45% de la dieta como NDF de forrajes, y en novillos se podría bajar un poco, pero no menos del 20%. Este consumo de fibra mínima para mantener un rumen sano limita la capacidad productiva del rumiante ya que el rumen de acuerdo al consumo de alimento puede producir entre 8 y 11 gr de proteína microbiana por kg de energía fermentecible (ARC, 1984 y entre 1,8 y 3.2 megacalorías de
energía metabolizable por kg de alimento (dependiendo de la digestibilidad del mismo, forraje de baja calidad 50% o un maíz entero 90%). Al rumen se lo puede ayudar con aditivos que estabilicen y modulen la fermentación como ionóforos, probióticos, prebióticos o buffers pero siempre va a tener un límite en la energía y proteína que pueda abastecer al intestino. La tercera limitante del rumen es que transforma casi todos los alimentos que entran, así aminoácidos espécificos o carbohidratos determinados para producir más son transformados en su gran mayoría en otros nutrientes.

A MEDIDA. La alternativa entonces para conseguir alimentar los animales con nutrientes específicos que sirvan para producir más, es identificar cuáles son las limitantes productivas del animal y generar dietas de diseño para obtener aminoácidos y carbohidratos que se puedan utilizar por los tejidos.

Las dietas de diseño incluyen alimentos que permitan llegar con nutrientes específicos al intestino, sin afectar la salud ruminal y que una vez absorbidos por el animal también afecten la forma en que son utilizados para producir carne o leche. Hay distintas formas de proteger los nutrientes, se pueden recubrir de grasa como la mayoría de los aminoácidos protegidos o pueden ser el resultante de una reacción química como los jabones cálcicos que protegen grasas saturadas e insaturadas de forma más o menos eficiente dependiendo de la técnica.

En los últimos años, el abordaje de las protecciones ruminales se enfocaba hacia la protección de energía o de proteína en forma
separada o buscando la protección de un nutriente específico. Hoy sabemos que los nutrientes tienen un efecto diferente, es decir que el animal es mas eficiente cuando se aportan, de forma combinada, glucosa con aminoácidos en conjunto por ejemplo, minerales como el selenio embutidos dentro de la metionina reemplazando al azufre.

En términos generales, los aminoácidos protegidos y los jabones cálcicos son tecnologías desarrolladas en la década del 90 y ya están “commoditizadas”. Hoy se está trabajando en tecnologías para proteger glucosa con aminoácidos y nutrientes que funcionen como hormonas como el DHA para momentos específicos de estrés de los animales. En los próximos años se verán alimentos específicos para cada uno de los momentos productivos de los animales, con el fin de ayudarlos a producir más y a sobrellevar el estrés, a partir de dietas que mantengan el rumen sano, le permitan al rumiante ser mas rumiante y, a su vez, cumplir con el potencial genético desarrollado para la máxima producción, y contribuyendo a un mayor bienestar de los animales.

El potencial genético excede la capacidad del rumen de abastecer al animal para obtener la máxima producción. Mantener un rumen sano y al mismo tiempo alcanzar la potencialidad productiva del
animal implica alimentar con dietas y alimentos de diseño. Obtener productos con características que desea el consumidor implica alimentos que permitan obtenerlos.

Por Ing. Agr. Juan Pablo Russi para Super CAMPO.

Fuente: supercampo

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