La siembra de forrajeras pinta bien para el otoño

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Después de varias campañas muy complicadas, por las políticas adversas para producir carne y leche, ahora se proyecta que los cultivos forrajeros van a crecer en la Argentina a partir de la mejora en la rentabilidad de la producción ganadera. Por eso es interesante conocer cómo está el mercado de las distintas semillas forrajeras en la previa de la siembra del otoño, cuando muchos productores y asesores están comenzando a analizar sus planes de implantación.

En este sentido, el ingeniero Pablo Grehan, gerente de Forrajeras del Semillero Picasso, advierte que la demanda se suele activar muy cerca de la fecha de siembra -“porque hay muy poca pre-campaña”- y va a ser muy importante el servicio de entrega inmediata de semillas para aprovechar el momento ideal de la ventana de implantación.

Grehan y Gustavo Picasso, director de la compañía, hacen una verdadera radiografía de la situación de los cultivos forrajeros. En el caso de agropiro, por ejemplo, advierten que no quedó remanente de la mala cosecha de 2017 y anticipan que la próxima será muy buena en el oeste bonaerense. En relación con la cebadilla, los stocks son limitados -pero de buena calidad- y la evolución de la oferta va a depender de la demanda interna y de la exportación a Uruguay.

La siembra de forrajeras pinta bien para el otoño

Un lote con siembra conocida de estuca, cebadilla, trébol y alfalfa.

La festuca merece un párrafo aparte. Para Grehan, esta especie será la nueva reina de las forrajeras. “Es la única que creció en ventas de semillas en el mercado local en los últimos años, a una tasa del 15% anual”, destaca. En esta tendencia influye que la siembra de pasturas se ha desplazado cada vez a suelos más marginales, por el crecimiento de la ganadería fuera de la región pampeana. En estos ambientes es una alternativa forrajera rendidora.

El pasto ovillo también está en crecimiento porque es una de las pasturas que mejor soporta los veranos secos. “El problema es que el abastecimiento interno es pobre. No hay remanente porque la zona de producción es el sudeste bonaerense, que estuvo bajo agua desde marzo a noviembre de 2017”, advierte Picasso.

También es menor el stock de raigrás anual, especialmente de diploides porque la cosecha entrerriana viene floja. En el sudeste de Buenos Aires hay menos área pero se espera que la producción sea normal. En el caso del raigrás perenne, el problema es que tras varios años de stock acumulados por la poca demanda, se dejó de producir hasta agotarse el remanente. “Actualmente se está en ese piso que preanuncia una vuelta a la demanda habitual, pero con muy poca producción local, dependiendo de la semilla importada, cuyos valores serán algo superiores a los del año pasado”, indica Grehan.

La disponibilidad de semillas de alfalfa es normal. La producción nacional se define más entrado el verano y la importación está en los volúmenes habituales. El precio será similar para las variedades privadas y levemente inferior para las públicas.

En el caso del lotus hay poco remanente en el mercado. Hay lotus corniculatus, por ejemplo, pero con calidades dispares y el lotus tenius tendrá problemas porque las zonas de producción estuvieron bajo el agua en el invierno y se perdieron lotes.

El trébol blanco también padeció problemas climáticos en el sudeste bonaerense y en el trébol rojo el mercado de semillas está bien abastecido. Chile salió del mercado como abastecedor. “La demanda está creciendo y puede hacerlo aún más con las pasturas consociadas de rotación corta, sin alfalfa”, adelanta Picasso.

En el caso de los verdeos, la avena le está quitando mercado al raigrás. El centeno tiene stock y en el oeste bonaerense está en muy buen estado. “Entre los productores maniseros tiene buena demanda, sobre todo como cultivo de cobertura, destino para el que se puso de moda por su muy buen desempeño frente a las malezas resistentes, sobre las que tiene gran poder de control”, concluyen los especialistas.