En Pergamino, FAA le siguió tomando el pulso a sus bases

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La asamblea se suma a las que ya había organizado la entidad en las últimas horas, en Mendoza y La Pampa. Se aprobó un documento titulado «Sin los agricultores, al mundo le va a faltar la góndola central«.

Luego de que el CDC de la Federación Agraria Argentina dispusiera la convocatoria a asambleas de base para definir las acciones a seguir por parte de la entidad, ante el difícil momento que viven los pequeños productores, en la noche del jueves 15 se realizó una reunión en Pergamino, con la presencia de autoridades nacionales federadas y delegados de distintas filiales del norte bonaerense y el sur santafesino Allí, se alertó por la falta de políticas públicas que tiendan a revertir la concentración y se señaló que la situación se agrava ante los problemas climáticos en la actual campaña de granos.

Además, FAA realizó en las últimas horas reuniones de productores en La Pampa y Mendoza.
Asistió el presidente Omar Príncipe, junto al vicepresidente 2do, Agustín Pizzichini y el Secretario Gremial, Orlando Marino en representación de la conducción nacional. Estuvieron presentes los directores Jorge Solmi, Marcelo Banchi, Omar Barchetta, Carlos Marveggio y Alejandro Coresky, así como representantes de filiales de Alcorta, Arribeños, Arenales, Arrecifes, Chacabuco, Junín, Ramallo, Rojas, Pergamino, Salto, Santa Isabel, Villegas y Wheelwright.

Lo que sigue es el documento aprobado por la asamblea del D7:
SIN AGRICULTORES AL SUPERMERCADO DEL MUNDO LE VA A FALTAR LA GÓNDOLA CENTRAL

Las entidades de base del sur de Santa Fe y Norte de Buenos Aires, que integran el Distrito VII de la Federación Agraria Argentina, reunidas en asamblea en Pergamino, con un marco de importante participación delegados de ambas provincias y la presencia de autoridades nacionales de la entidad analizaron la situación actual de los productores.

Luego de más de dos años de gestión de la nueva administración y haber participado en todos los ámbitos institucionales en los que somos convocados vemos que no se ha receptado ni uno solo de los requerimientos que venimos haciendo de los chacareros.

Los productores pequeños y medianos constituimos la última semilla de arraigo en el interior, por generaciones trabajamos la tierra, que en muchos casos no es propia, desempeñando nuestra actividad del mismo modo en que desarrollamos nuestra vida y la de nuestras familias, gastando cada centavo en el interior, invirtiendo cada peso en la producción y apostando al desarrollo local en los pueblos y ciudades a las que pertenecemos. Para poder continuar necesitamos de acciones políticas específicas para nuestra escala, que nos pongan en igualdad de condiciones para producir, trabajar, abastecer a los argentinos de alimentos de calidad, en abundancia y disponibilidad, que sean accesibles a todos y, también, competir en nuestro país y en el mundo, lo que incluye decisiones que eliminen enorme brecha que existe entre lo que recibimos cuando vendemos lo que producimos y lo que paga el consumidor argentino cuando compra.

Nuestra región pasó de inundaciones trágicas a una sequía de la que hay pocos registros históricos y aún no se advierte que se haya iniciado la solución definitiva al problema de manejo de aguas de modo integral entre Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y Santa Fe, ni camino de solución a los problemas como los el Río V y la laguna La Picaza. Tampoco advertimos que la Comisión de Emergencia de la provincia de Buenos Aires actué de acuerdo a los que establece la ley y con la celeridad y diligencia que la gravísima situación lo requiere para permitir brindarle a los productores los magros beneficios que contempla y que se le dé posibilidades de acceder a los derechos que la ley les otorga.

La presión fiscal actual ahoga a los chacareros y hace impagable los aumentos del inmobiliario. La pretensión de imponerle a toda la tierra como base imponible el valor del mercado que marca unas pocas ventas que no llegan ni al 2% es el tiro de gracia que recibiremos. Al tiempo que no se advierte contraprestación a la producción, los caminos rurales son una deuda pendiente de décadas, la seguridad rural es un parche tras otro que hace que se tengan que abandonar producciones ganaderas o intensivas y de agregado de valor por este motivo, el encarecimiento del crédito, herramienta esencial para nuestra actividad, nos pone en una situación de altísima vulnerabilidad, en el marco del actual nivel de endeudamiento.

El aumento del gas oil de modo indiscriminado por sector y sin desacoplar la carga impositiva pone al insumo con un costo nacional del doble de lo que pagan productores de otros países. Similar problema tenemos con las facturas energía eléctrica.

Los chacareros advertimos que estamos en horas de definiciones que están en manos de las decisiones políticas, vamos a una producción que incluya a todos los argentinos, o vamos a una agricultura sin agricultores, y sin agricultores al Supermercado del Mundo le va a faltar la góndola central.