Quién gana con el aumento del pan

Según un informe, de lo que paga el consumidor un 13% corresponde al valor del trigo del productor, un 5% al molino harinero, un 60% a la panadería y un 22% son impuestos.

En medio de la polémica por el aumento del precio del pan, que desde el fin de semana tuvo una nueva suba de entre el 8% y el 13%, un informe refleja que mientras la participación del trigo en el valor final del pan es del 13%, el molino harinero se lleva un 5%, la panadería un 60% y los impuestos un 22%.

Estos datos se desprenden de un relevamiento de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que consideró antes del incremento un valor promedio de $135 el kilo de pan francés.

Cuando dieron a conocer la suba de entre el 8 y el 13%, los panaderos remarcaron que “desde diciembre hasta hoy la margarina y la grasa aumentaron 150%; la harina, 25%; la levadura, 40%, y el packaging, 30%. A eso hay que sumarles los incrementos de combustibles, impuestos, alquileres y salarios”.

En abril pasado, la inflación que mide el Indec marcó un salto del 4,1%. En tanto, con un valor de $164,72 el kilo para el Gran Buenos Aires (GBA), el pan francés tipo flauta mostró una suba del 4,7% versus marzo último.

El incremento en el GBA fue el más alto a nivel de las distintas regiones del país, esto es superior a los $136,06 de la región pampeana, $112,33 del Nordeste, $127,43 del NOA, $ 120,11 en Cuyo y 158,64 pesos en Patagonia.

Desagregando los números del promedio considerado de $135 pesos antes del incremento, el trigo que produce el productor representó $17,55 (13%), el molino $6,75 (5%), la panadería $81 (60%) y los impuestos $29,7 (22%).

Según FADA, después de comprado el trigo al productor, “el molino incluye sus propios costos ($7), impuestos ($0,86) y el margen neto ($0,02), y le vende la harina a $27 por kilo de pan a la panadería”.

Según el informe, es en este punto “en donde se produce el mayor salto de la cadena al incorporar sus costos de $66, los impuestos que paga, $14, y lo que se obtiene por la actividad, unos $15, para llegar a un precio del kilo de pan en mostrador de $122, que al sumar $13 del IVA alcanza finalmente al consumidor, en promedio, un kilo de pan a $135”.

“Ese salto que se da en la panadería tiene una explicación y es que en este eslabón se combinan dos procesos: producción y comercialización. Tiene un uso intensivo de mano de obra, costos de servicios y costos de alquiler. Adicionalmente, las escalas de producción a lo largo de las cadenas son distintas, mientras el trigo y harina se realizan a gran escala, en la panadería es a menor escala, por lo que los costos unitarios son mayores. A su vez, es la etapa que más costos presenta”, señaló Natalia Ariño, economista de la entidad.

Críticas

En este contexto, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), entidad integrante de la Mesa de Enlace, insistió que la participación del trigo en el precio final del pan está por debajo del 13%.

En un comunicado titulado ¿Pan y circo o pan y trigo?, la entidad apuntó contra “la repetición de argumentos ideológicos, poco consistentes, carentes de veracidad” respecto de cómo se forma el precio de este producto y el correlato con el valor final para el consumidor.

“Hoy nos encontramos con el pan a $170/kg. Vamos a desglosar cómo se compone el precio y cuánto influye verdaderamente el precio de la materia prima, en este caso, el trigo. Un kg de trigo sale $ 21,50. Se necesitan 1,25 kg de trigo para obtener 1 kg de harina, o sea que el trigo supone un costo de $ 27/kg de harina”, dijo CRA.

“Con un kg de harina se obtienen 1,25 kg de pan. O sea que la incidencia del trigo es de $ 21,5 por kg de pan. Es decir que el trigo tiene una incidencia final en el precio al público del pan del 12,65%”, agregó.

La entidad destacó que si se toma “todo el abanico de panificados la incidencia del trigo se reduce al 7%”.

Para CRA, pese a esta incidencia, “tenemos que escuchar que el problema está en el precio del trigo”. Agregó: “Por favor, dejen de agredirnos el intelecto”.

En su comunicado, CRA fustigó cualquier intervención. “La repetición de argumentos ideológicos, poco consistentes, carentes de veracidad, y la validación de los mismos por quienes deberían bregar por el desarrollo productivo del país; nos puede llevar a errores serios de diagnóstico. Ensayando soluciones donde no está el problema, sumando una nueva dificultad y no solucionando lo que se quería. Lo bueno es que ya lo vivimos en el pasado reciente, tenemos claro el resultado de ciertas acciones, que arrojaron como saldo la menor cosecha en 100 años y el precio del pan por las nubes”, expresó.

FUENTE: LA NACION –

José María García Casarrota

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