El coordinador de la Mesa de las Carnes, Dardo Chiesa, calificó como “histórico” el acuerdo alcanzado con Estados Unidos que amplía el cupo de exportación de carne vacuna argentina con arancel cero hasta 100.000 toneladas, y aseguró que se trata de un reconocimiento a la calidad del producto nacional y al trabajo de toda la cadena.
“Se ha logrado un acuerdo con Estados Unidos que para mí es histórico. Nosotros teníamos 20.000 toneladas y ahora que reconozcan y nos dejen entrar 80.000 toneladas más es, primero, un reconocimiento al trabajo y a la calidad de nuestras carnes”, sostuvo en entrevista con Valor Agro Radio por LT7 Corrientes.
Chiesa remarcó que la medida también refleja una señal en materia de política exterior y comercial. “Habla bien del rumbo que estamos tomando, de que hay una convicción del Gobierno nacional de acompañar el esfuerzo productivo para colocar los productos en el exterior”, afirmó.
Además, destacó el valor estratégico del mercado norteamericano: “Estamos entrando a uno de los mercados de excelencia. En carnes, Estados Unidos, Japón y Europa son mercados de excelencia”. En ese sentido, explicó que la habilitación estadounidense funciona como referencia para otros destinos: “Un reconocimiento de este tipo hace de gatillo para otros mercados. Japón te dice: si no le vendés a Estados Unidos o tenés problemas con Estados Unidos, acá no vengas a tocar timbre. Y nosotros estamos muy avanzados para acceder al mercado japonés”.
El dirigente también subrayó el rol de los avances sanitarios y de trazabilidad. “Todo se evalúa: la calidad de la mercadería, la calidad de los procesos, la trazabilidad, el sustento que le da el servicio sanitario a nuestra calidad e inocuidad, la sanidad de nuestros rodeos”, detalló.
Más producción, el gran desafío
Consultado sobre la capacidad del país para responder a una mayor demanda externa, Chiesa fue contundente: “Tenemos que aumentar la producción sí o sí”.
Y graficó el estancamiento histórico: “Desde el año 78 producimos 3 millones de toneladas. Éramos 25 millones de argentinos y hoy somos 46 millones y producimos lo mismo”.
Para el referente ganadero, la clave está en mejorar la eficiencia. “Somos tremendamente ineficientes. Tenemos un 62% de destete: de 100 vacas sacamos 62 terneros. Si sacáramos 80, daríamos un salto cuantitativo muy importante”. A eso sumó otro punto crítico: “Tenemos un peso de faena muy bajo, tenemos que subir el peso de faena”.
Sin embargo, advirtió que no se trata de un proceso sencillo. “Este es el camino duro, el difícil, porque hay que llegar a mucha gente y cambiar la cabeza de mucha gente”, señaló. Y puso el foco en la estructura productiva: “Más del 70% de los productores ganaderos argentinos tienen no más de 100 vacas. Ese productor es un sobreviviente, no es el de la estancia grande, hace las cuentas para sobrevivir. Sobre ahí hay que trabajar”.
También remarcó la necesidad de políticas diferenciadas: “No todas las ganaderías son iguales. No es lo mismo la Cuenca del Salado que Salta o Gualeguaychú. Hay que trabajar con la idiosincrasia de esos productores y en forma regional”.
Mercado externo e interno
Respecto al impacto sobre el consumo doméstico, Chiesa buscó llevar tranquilidad. “Los dos mercados se van a acompasar porque esto es un abanico de opciones. No quiere decir que le vamos a sacar carne al mercado interno para mandarla a Estados Unidos”, aclaró.
Explicó que el comercio exterior funciona por sustituciones según precios relativos. “Algo de la carne que hoy va a China o a otro mercado irá a Estados Unidos si paga mejor”, indicó, y recordó antecedentes: “En su momento exportábamos vaca a Rusia y hoy no, porque China paga casi 2.000 dólares más. ¿Podemos ir a Rusia? Sí. ¿Le mandamos? No, porque China paga mejor”.
Incluso citó el caso de Uruguay: “Ha habido años en que dejó de mandar carne a Estados Unidos porque no le daban los números”.
Fuente: valoragro.com.ar
Un respaldo internacional que exige cambios puertas adentro
La ampliación del cupo con arancel cero hacia Estados Unidos no solo consolida la reputación de la carne argentina, sino que también refuerza la necesidad de sostener estándares sanitarios, trazabilidad y calidad de procesos en toda la cadena productiva. El aval de un mercado exigente funciona como credencial ante otros destinos de alto valor, donde las barreras técnicas y comerciales son cada vez más rigurosas.
El desafío estructural pasa ahora por transformar ese reconocimiento externo en mayor producción interna. Mejorar índices reproductivos, elevar el peso de faena y diseñar políticas adaptadas a la diversidad regional serán claves para que el crecimiento exportador sea sostenible, sin tensionar el abastecimiento local ni excluir a los pequeños y medianos productores.





















































































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