Incendios, ¿pueden prevenirse?

Desde la Facultad de Agronomía de la UBA aseguran que el Estado debe actuar coordinadamente en sus diferentes niveles para la gestión de emergencias y que existen herramientas muy valiosas para accionar eficientemente.

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Foto de Edición Rural

“Los incendios son cada vez más frecuentes en muchas regiones del planeta”, afirmó Carlos Di Bella, investigador del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA).

En una nueva nota de Sobre La Tierra, el Área de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Agronomía de la UBA, señalan que es necesario trabajar de manera integrada en los diversos niveles de gobierno para la gestión de emergencias.

El investigador alertó sobre el impacto que están teniendo sobre los ecosistemas la concurrencia de incendios y las herramientas disponibles para la gestión de emergencias que podrían utilizarse para planificar acciones y prever eventos relacionados con el fuego que, en el 99% de los casos, aseguró, “son intencionales”.

En la Argentina año a año se queman millones de hectáreas, sobre todo en la porción semiárida del país. En 2020, los incendios comenzaron en febrero en el Delta y llamaron la atención de los medios por la cercanía a la ciudad de Rosario, pero es una zona afectada por el fuego todos los años. En 2018 se registraron ahí tantos focos como ahora”, detalló.

“Evidentemente los fuegos son frecuentes en el Delta del Río de la Plata, en la Mesopotamia, en la Región Chaqueña, en las Yungas, en la provincia de La Pampa y en San Luis, entre otros sitios. Es una problemática que se repite todos los años y sin embargo no está siendo tenida en cuenta en toda su dimensión”, aseguró Di Bella.

A pesar de que en el país funciona el Plan Nacional de Manejo del Fuego, dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, las acciones preventivas no son suficientes y las provincias se mueven limitadamente por efecto de la naturaleza de las jurisdiciiones de los recursos naturales.

Di Bella asegura que “deberíamos de una vez por todas aunar esfuerzos, utilizar todas las herramientas disponibles para tomar decisiones y actuar de una manera más integrada y global, entre los municipios, las provincias y la Nación, así como también interinstitucionalmente y a nivel internacional”.

En este sentido, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), nuestra agencia espacial nacional, posee una amplia oferta de recursos derivados de la información producida por los satélites que pueden colaborar en la planificación de cosechas, seguimiento de catástrofes naturales y prevención de incendios o inundaciones.

Las imágenes satelitales proporcionan información que permiten hacer el seguimiento de eventos e “incluso permiten ver en detalle exactamente cuándo se inició el foco”, indicó el docente de la FAUBA.

La CONAE es parte de la Carta Internacional del Espacio y los Grandes Desastres que es una colaboración mundial, a través de la cual los datos satelitales están disponibles para el beneficio de la gestión de desastres. Al combinar los recursos de observación de la Tierra de diferentes agencias espaciales, la Carta permite que los recursos y la experiencia se coordinen para una respuesta rápida a situaciones de desastre importantes; ayudando así a las autoridades de protección civil y a la comunidad humanitaria internacional.https://tpc.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

De esta manera, el país y los órganos de gobierno pueden munirse de información satelital para accionar con precisión y rapidez y salvar vidas humanas, proteger recursos naturales y evitar catástrofes económico-sociales.

Asimismo, desde la FAUBA, agregan que el aporte de SEPA, un servicio del INTA con información actualizada, permite programar alertas de incendios según áreas de interés.

En tanto, desde la NASA, es posible detectar focos de calor desde el sensor MODIS que genera imágenes cuatro veces por día.

El problema que generan los incendios en el ambiente impactan directamente sobre el suelo. “cuando las lluvias suelen ser más intensas, en las zonas incendiadas las gotas impactan directamente sobre el suelo, generando un mecanismos de desagregación y de escurrimiento superficial que destruye los terrones del suelo y acelera un proceso de erosión hídrica”, refirió Di Bella.

Una investigación del técnico del INTA Nicolás Mari, conjuntamente con Carlos Di Bella, muestra la respuesta de la vegetación a los incendios en los distintos ecosistemas, utilizando herramientas satelitales. “En un arbustal herbáceo de La Pampa, por ejemplo, el fuego quema rápidamente el material senescente y, al poco tiempo, ese ecosistema se recupera e incluso mejora su actividad fotosintética. Lo mismo sucede en un pastizal abierto de San Luis, que podría recuperase en dos o tres meses. Pero un bosque caduco del Chaco Seco, que se extiende en Santiago del Estero o en el norte de Córdoba, que se quemó, no se regenera de la misma manera y posiblemente no se recupere más. Incluso si se introducen animales para pastoreo a ese lote quemado, la regeneración es aun más difícil”, concluyó.

Fuente: news.agrofy.com.ar

En Vivo y en Directo Jornada Ganadera del Reproductor Pampeano.

Publicado por Jose Maria Garcia Casarrota en Miércoles, 26 de agosto de 2020

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