Investigadores buscan reducir el impacto de la enfermedad del “mal de la hamburguesa” inactivando el virus

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) o “mal de la hamburguesa” es conocido por su fácil contagio al ingerir alimentos sin lavar o a mitad cocción. Es una enfermedad muy importante en el mundo y Argentina tiene los índices más altos. 

El SUH es una enfermedad infecciosa, que afecta en particular a niños. Desde la agencia Argentina Investiga señalaron que el país lidera el podio con el índice más alto de niños infectados en el planeta. 

Aún no existe una vacuna o cura para esta enfermedad, por lo que investigadores tratan de morigerar su impacto y en lo posible inhibirlo. En la Universidad Nacional de Quilmes hay un grupo de investigadores que trabaja para darle una solución a esta enfermedad. 

Leticia Bentancor es investigadora del Conicet en el Laboratorio de Ingeniería Genética y Biología Celular y Molecular de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Ellas y su equipo trabajan en una investigación para cambiar la situación respecto de esta enfermedad.

El SUH es producida por la bacteria Escherichia coli y la secuencia codificante se halla dentro de un virus que está inserto en el genoma de la propia bacteria, explicó la investigadora a la agencia Argentina Investiga. Por otra parte, explicó que es la principal causa de falla renal aguda en la infancia y la segunda de trasplante renal en la adolescencia. 

Para conocer de qué se trata este virus, Betancor explicó que el virus infecta a la bacteria, se inserta en su genoma y permanece latente hasta que se produce una situación de estrés. La investigadora explicó: “Por ejemplo, Escherichia coli y su variedad particular “O157:H7” se halla en la flora intestinal del ganado. Como es natural en Argentina, durante el faenamiento, las vacas se colocan hacia abajo, de manera que los intestinos recaen sobre el resto de la carne y así se contamina con la materia fecal allí presente. Es por esto también que la carne picada resulta la más contaminada, por tener una mayor superficie disponible y de ahí que el síndrome sea conocido como ‘el mal de la hamburguesa’”.

Cabe destacar que ya al ingerir una pequeña cantidad puede producirse la enfermedad. “Una vez que la persona la consume, el virus se libera e infecta a otras bacterias intestinales, al tiempo que se replica de manera automática y expresa más toxina en nuestro organismo”, aseguró.

Para bajar el índice actual de Argentina, Betancor y su equipo trabajan en la posibilidad de inactivar al virus. “Nuestro propósito apunta a disminuir la producción de toxina mediante la inactivación del virus. En el presente, estamos detrás de agentes anti-bacteriofágicos, esto es, pretendemos bloquear el bacteriófago en el intestino y cortar su circuito de infección al interior del cuerpo”, detalló la investigadora.

Hasta el momento, la investigación arroja resultados alentadores y el grupo de trabajo se muestra satisfecho hasta el momento. En cuanto a las pruebas, Betancor explicó: “Los ratones que recibieron Quitosán, luego de la infección con un bacteriófago, disminuyeron la concentración de la toxina. También lo evaluamos en un modelo de infección con E. coli y con una sola dosis sobrevivió el 50% de los animales. Por lo cual creemos que es necesario continuar esta línea de investigación, optimizando la dosis de post infección para disminuir aún más el desarrollo del SUH”.

¿Cómo se transmite?

  • Se contrae al consumir agua o alimentos contaminados y mal cocidos; en especial, la carne.
  • La bacteria puede ingresar al organismo a través de:
  • Las carnes poco cocidas, sobre todo carne picada.
  • Verduras crudas
  • La leche o productos lácteos sin pasteurizar
  • La contaminación cruzada (al usar la misma superficie o utensilios para lo crudo y lo cocido).
  • El agua no potable.
  • Las manos contaminadas (contagio de persona a persona).
  • El baño en aguas contaminadas.

¿Cómo se puede prevenir?

  • Lavarse siempre las manos con agua y jabón antes de comer o manipular alimentos y después de tocar alimentos crudos, ir al baño o cambiar pañales.
  • Cocinar bien las carnes hasta que no queden rosadas ni jugosas por dentro, ya que la bacteria que causa la enfermedad muere por acción del calor –cocción– a más de 72 °C. Se recomienda tener especial cuidado con la carne picada.
  • Consumir y ofrecer únicamente lácteos pasteurizados.
  • Para beber, cocinar o lavar los alimentos, usar solo agua potable. Si existen dudas, agregar 2 gotas de lavandina por litro media hora antes de usarla.
  • Usar diferentes superficies para picar y distintos utensilios de cocina, para los alimentos crudos y cocidos, a fin de impedir la contaminación cruzada. Evitar las mesadas y tablas de madera.
  • Mantener la cadena de frío de los alimentos.
  • Bañarse en aguas recreacionales seguras.

Fuente: news.agrofy.com.ar

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