La firma de agro que quiere terminar con la “grieta” entre el productor y el consumidor

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Pensar en el agro argentino equivale a pensar empresas innovadoras, arraigadas y con fuerte proyección internacional. Desde la siembra directa, la práctica “más amigable” con el medio ambiente, hasta desarrollos vanguardistas en el área de la biotecnología como el trigo HLB4 resistente a sequía, el país es un sello en sí mismo en lo que a calidad agropecuaria se refiere.

La buena noticia es que las empresas también comienzan a mirar puertas adentro para llevar mejores condiciones de trabajo a sus empleados y profundizar el desarrollo como compañías carbono neutrales, por ejemplo. Estos son dos puntas de lanza que maneja Stoller en el país, una firma disruptiva, muy enfocada en las demandas de los consumidores. Tanto que le pone todo el músculo al desarrollo de una plataforma de trazabilidad que le permita a los consumidores conocer el origen de los alimentos y la huella de carbono.PUBLICIDAD

“Así como hay una grieta política hay una enorme brecha entre el productor y el consumidor”, admitió Ignacio Moyano, CEO de Stoller Argentina y Uruguay.

“Nos dimos cuenta que necesitamos acercar el productor al consumidor con conocimiento”, detalló al explicar que luego de la pandemia el consumidor está ávido por conocer el origen de los alimentos.
 

Stoller es una multinacional con sede en EEUU enfocada en comprender “el lenguaje de las plantas”, como lo definen. Hoy tiene actividad en 50 países y está en Argentina desde 1998, donde se ha enfocado en dar soluciones en nutrición de las plantas, fisiología vegetal y en productos anti-estrés para los cultivos.

Ignacio Moyano, CEO Stoller-20210721

En una charla con Perfil, el CEO local explicó cómo piensan el trabajo en la nueva normalidad, los ajustes internos que aplicaron para ser seleccionados como la “mejor empresa para trabajar en la Argentina” con 200 personas y cómo fue competir con gigantes como Mastercard y Natura. También abordó el negocio de los fertilizantes sin soslayar que el ciclo de granos gruesos que viene «tiene a los productores preocupados» por el aumento en el precio de los insumos.

Perfil ¿Cómo cerraron la campaña fina y que perspectivas hay para la soja y el maíz

Ignacio Moyano. Está siendo un buen cierre de temporada. Los números vienen bien. Se ha visto un crecimiento en el uso de tecnología diferente como la nuestra. Hay un productor dispuesto a invertir. Pero también hay preocupación por el aumento que se está dando en los costos de las materias primas de los insumos.
 

¿Cuáles son los rubros con más aumentos?

Subió mucho todo lo relacionado con pesticidas o control de malezas, en general. El glifosato, que es precio de referencia para el campo, estaba en marzo en torno a 3,80 a 4 dólares y hoy está en 6,5 a 7 dólares el litros. 
 

¿Por qué se dan los aumentos?

En general se dan por razones externas. Las empresas venían absorbiendo los aumentos, porque como los precios no estaban tan favorables como hoy, no lo venían trasladando. Además se fueron dando situaciones que generaron aumentos de costos en la producción del glifosato, como la sequía en la mayor zona productora de este agroquímico en China, además del tema del flete. Antes de pandemia pagábamos un contenedor de fertilizantes de China puesto en puerto de Buenos Aires u$s1800 y hoy casi pagamos 9000 dólares por contenedor. Ese salto comenzó el año pasado, pero como las empresas contratamos de antemano, recién ahora estamos negociando la campaña que viene y se nos está haciendo imposible no trasladar esos costos al productor. De todos modos Creo que se va a ir recuperando esa comercialización con China que va a hacer que los fletes vayan bajando.

¿Y qué pasa desde el lado del productor?

Hoy es una de las mayores preocupaciones del productor a cuánto va a tener que terminar pagando un herbicida o un fertilizante o algún otro insumo que necesite para la campaña. Por eso está tomando mucha posición. Lo que está cosechando, ya lo está vendiendo para calzarse en la campaña que viene. Eso como empresas nos beneficia porque nos hace ver un horizonte más predecible.

¿Y cómo ven el próximo ciclo que es de los cultivos más fuertes como soja y maíz?

La incertidumbre pasa a ser un poco más política porque el productor va a estar sembrando con una situación de gobierno y cosechando con otra. Con los últimos movimientos del dólar y ante una posible devaluación, el productor está saliendo a buscar insumos, tratando de quedarse libre de deudas. Y es algo que algunos pueden hacer pero no todos. Están preocupados porque quedan endeudados en dólares. Por ahora viene bien, pero el segundo semestre será más complicado.

¿Cómo fueron las ventas de la marca en el primer semestre?

Era lógico que luego de la pandemia se diera una recuperación. China está comprando mucho y eso hace que tengamos un productor que nos busca para ver cómo aumentar su rinde y la calidad de lo que produce. Estamos teniendo mucho uso de nuestra tecnología que son productos para aumentar calidad y rendimiento. No lo esperábamos. Pensamos un crecimiento orgánico entre 15 a 20% y la empresa terminó creciendo un 30%, 20% de ellos en fertilizantes. Fue un boom. Pero lo vemos como la oportunidad que se dio luego de un mercado recesivo que se recupera y la primera curva fue muy rápida… ahora, cuánto dura el rebote, no lo sabemos.

¿Cómo transitaron la pandemia? ¿Tienen ya una nueva normalidad?

La primera reacción fue de tremenda preocupación porque tenemos un negocio que vive del contacto y de un día para el otro no pudimos visitar más a los productores. Vimos a un productor que se adaptó pronto a la tecnología, a los Zoom.

Argentina tiene uno de los niveles de productores más jóvenes de Latinoamérica (Universidad Austral), con un agricultor promedio de 48 años, que busca innovación y tecnología. Teníamos la teoría y lo hemos confirmado. También nos ayudó que nuestro equipo es joven.

Las empresas en el agro pasan cada vez más al plano digital, algo que antes se veía como algo imposible

Ese ha sido el gran cambio y no creo que se vuelva para atrás, porque hay un productor que se aggiornó y le gustó. La digitalización nos lleva a todas las empresas a tener este tipo de servicios para el productor. Stoller está desarrollando una plataforma que le va a proveer al agricultor una recomendación online sobre fertilización. Porque es tal el nivel de adaptación que tuvieron en esta situación que quieren continuar y para las empresas va a ser clave darle ese servicio a este productor renovado.

¿Y qué pasa con el comercio electrónico en el campo?

Bueno, es otra de las cosas que creció mucho en la pandemia y que nos pone a las empresas proveedoras en la senda de enfocarnos en este e-commerce. En pre pandemia teníamos 5% de ventas por internet y ahora está en 14 a 15%. Ahora la barrera es más bien legal (Resolución 35), porque complica la receta fitosanitaria para comercializar este tipo de productos 100% a través en la red, pero la consulta sí se está haciendo ya por ese canal.

¿Cómo es el trabajo puertas adentro de la compañía?

Fuimos seleccionados como la mejor empresa para trabajar en la Argentina con 200 empleados y la segunda para trabajar las mujeres. Competimos con empresas del rubro y otras como Mastercard o Natura. A pesar de que el rubro es difícil en Stoller tenemos una gran participación de mujeres, y nos hubiera encantado conseguir también ese primer lugar para las mujeres.

¿Dónde se trabaja para lograr ese desempeño?

Más allá de la cantidad de mujeres y hombres que tenemos trabajando (hoy 40 a 60%) fue buscar la equidad en cada uno de los miembros que trabajan en la compañía. Buscamos que todos tuvieran las misma oportunidades. Ahi está el desafío más fuerte en este rubro.

¿Cómo ven trabajar la diversidad en la empresa?

La palabra diversidad es muy importante y ojalá todos la buscaran. Nuestro proyecto se inició hace ya 8 años y recién hoy estamos consiguiendo un primer buen resultado, entonces creo qué es muy importante empezar cuánto antes. A nosotros nos costó mucho, el rubro es difícil para conseguir esta diversidad y equidad, pero con el tiempo se va consiguiendo. Esto tiene que ser incorporado, en especial del lado de los líderes empresariales para ofrecer a todos iguales oportunidades.

¿Y cuales son los próximos desafíos?

Estamos trabajando en trazabilidad, desarrollando herramientas digitales para que el consumidor final pueda conocer la trazabilidad del producto que compra. Vemos que hay un consumidor que quiere conocer el origen del alimento, cómo se produjo, qué insumos se usaron. Hay una tendencia muy marcada y estamos trabajando mucho eso, ayudando al productor a que quede registrado todo lo que está usando.

¿Hay grieta campo / ciudad?

Así como hay como hay grieta política también hay una grieta enorme entre el productor y el consumidor final. Para el consumidor el productor es un oligarca que no respeta o aplica agrotóxicos, con lo cual nos dimos cuenta que necesitamos acercar el productor al consumidor con conocimiento. Y estamos poniendo una herramienta digital a disposición del productor para que pueda llevar el control de lo que está usando y que impacto está teniendo eso en la huella de carbono, por ejemplo. Y llevar esa información al consumidor.

«Siempre ha estado el productor muy alejado el consumidor», acepta Moyano casi al final de la charla pero le tiene fe al trabajo que están haciendo en Stoller en este apartado de huella de carbono. Antes de cortar la comunicación reflexiona sobre lo que dejó esta pandemia que aún cuesta terminar y admite: «Ojalá hayamos aprendido algo, porque que pena sería seguir igual». 

Fuente: www.perfil.com