La sanidad desde el preparto hace al resultado

El M.V. Juan Cruz Muriel propone ajustar el manejo sanitario y nutricional en esta etapa clave, como estrategia para prevenir enfermedades y carencias minerales que afectan la cantidad de terneros logrados y los kilos al destete. El paso a paso.

En esta época del año, en la mayoría de los rodeos de la pampa húmeda, las vacas están en el último tercio de la gestación. Se trata de un momento de vital importancia, cuando el feto tiene una alta demanda de nutrientes para culminar su desarrollo. Por este motivo, es necesario ajustar el manejo nutricional y sanitario para transitar esta etapa con las vacas en buena condición corporal, pensando tanto en el ternero que va a nacer como en el próximo servicio.

Las vacunas que se apliquen en este lapso generarán un aumento de anticuerpos específicos que también estarán presentes en el calostro, que comienza a generarse 30 días antes del parto. De igual manera, la suplementación con minerales, como el cobre, asegurará que el ternero nazca con una adecuada reserva de micronutrientes, necesarios mientras sea lactante.

Prevenir la diarrea neonatal

Una de las principales enfermedades que se pueden prevenir en los terneros recién nacidos vacunando a las vacas en el preparto, es la diarrea neonatal.

Clínicamente, suele manifestarse desde las 12 horas posparto hasta los 35 días de vida y se caracteriza por la excreción de heces acuosas y profusas, deshidratación progresiva, acidosis y, en casos severos, muerte en pocos días.

El rotavirus es uno de los agentes primarios más importantes que desencadena la enfermedad y luego la bacteria Escherichia coli puede generar toxinas que agravan el cuadro. Altas cargas por hectárea, concentración de la parición, condiciones higiénicas deficientes, cambios bruscos de temperatura y estrés son algunos de los factores predisponentes.

La prevención se realiza a través de la vacunación de las vacas y vaquillonas con dos dosis, 60 y 30 días antes del parto. Es importante conocer la fecha de inicio y distribución de la parición, para lograr una buena protección del ternero mediante los anticuerpos transferidos por el calostro.

Dar minerales a la vaca gestante

El cobre es un mineral fundamental para el correcto funcionamiento del organismo. En los bovinos, la carencia de este mineral se manifiesta con menor ganancia de peso, menor desarrollo de los terneros, menor resistencia a enfermedades y menor eficiencia reproductiva.

En zonas de reconocida carencia, la suplementación con cobre debería ser parte del plan sanitario básico del rodeo. No obstante, hay momentos cruciales, como el preparto y el preservicio, donde es necesario suplementar a la vaca con cobre, independientemente de la zona en que se encuentre.

En el último tercio de la gestación se produce la transferencia de cobre desde la sangre de la madre al feto. Este mecanismo es vital para el ternero, ya que durante los primeros meses de vida se alimenta únicamente de leche materna, caracterizada por muy bajas concentraciones de cobre. Un ternero hijo de una vaca carente de cobre puede dejar de ganar entre 7 y 10 kg en los primeros tres o cuatro meses de vida, lo que lleva luego a destetar terneros más livianos.

Controlar parasitosis en invierno

Como parte de un plan sanitario para vaquillonas y vacas de primera parición, se recomienda aprovechar los encierres invernales para aplicar antiparasitarios como ivermectinas al 1% para el control de parásitos internos y algunos externos, haciendo una adecuada rotación de drogas para prevenir la generación de resistencia.

La pediculosis bovina (piojos) es otra afección de alta incidencia en el invierno. La aplicación de antiparasitarios externos controla de forma efectiva las larvas y los adultos de estos parásitos. Como las liendres no son susceptibles a la acción de ningún principio activo, será necesario realizar dos aplicaciones con un intervalo de 14 días. Sin embargo, hay ciertos productos con suficiente residualidad como para mantenerse en el cuerpo del animal hasta que las liendres evolucionen a larvas. De esta forma, no es necesaria la repetición del tratamiento.

En síntesis, con un plan sanitario preventivo, asesoramiento veterinario y productos de calidad, el rodeo de cría puede alcanzar su máximo potencial.

Fuente: valorcarne

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