México, el dinámico mercado al que accederá la Argentina

El acuerdo para lograr el acceso de la carne argentina a México, firmado durante la reciente visita presidencial a ese país, tiene una enorme importancia, aunque falta un buen tramo de camino para alcanzarlo.

Según informó Cancillería, el SENASA y el SENASICA comenzarán en las próximas semanas a intercambiarán información con el objetivo de concluir en la aceptación de la carne argentina cruda, en términos similares a los que goza Uruguay, con quien compartimos un mismo status sanitario respecto de la aftosa (país libre con vacunación). Una tarea que puede durar varios meses.

Hay que tener presente que México nunca aceptó el producto local, ni siquiera en el corto período en que la Argentina fue reconocida por la OIE como libre de aftosa sin vacunación (1999-2000).

No obstante, y de manera retrospectiva, es una picardía que México recién haga este reconocimiento ahora, cuando su ganadería, industria y mercado han concretado tantos cambios, que lo hacen un destino menos atractivo para los exportadores.

Fuerza azteca

En los últimos 30 años, hubo un avance mayúsculo en el sector cárnico azteca, fundamentalmente por el efecto del NAFTA (1994), el acuerdo de libre comercio que tiene con EE.UU. y Canadá y que recientemente se cambió por el USMCA, por sus siglas en inglés.

Hubo ingentes inversiones, tanto locales como extranjeras, en la producción y en la industria, y hoy la ganadería mexicana guarda poca relación con lo que era antes de tales acuerdos.

En materia de producción de carne, los niveles fueron oscilantes entre 1990 y 2006, pero desde el mínimo de ese año hasta la actualidad creció consistentemente a más del 2% anual, superior al aumento poblacional del 1,4%.

Y esto sucedió a pesar de la fuerte reducción del stock ganadero que cayó a la mitad en esa treintena, de poco más de 30 millones de cabezas a algo más de 16 millones.

Esto también representa una fabulosa mejora en la productividad. México pasó de una faena del 25% del stock (similar al nivel argentino desde hace muchas décadas) a casi el 40%, parámetro equivalente al de las ganaderías más desarrolladas.

Desde otro punto de vista, pasó de producir casi 60 kilos de carne por cada cabeza de sus existencias, parecido al número argentino, a poco más del doble, superando los 120 de la actualidad.

Otro indicador, por último, es que el peso promedio de los animales faenados creció desde 200 kg a los actuales 320/330.

El mercado

En los primeros años de vigencia del NAFTA/USMCA, México se potenció como exportador de hacienda para invernada ubicándose como fuerte importador de carne.

Gradualmente esta situación fue cambiando. Desde la crisis del Tequila (fin de 1994), la recuperación mexicana llevó a un incremento en sus importaciones que hicieron un pico de 500 mil tec en 2002 pero, luego, fueron bajando sostenidamente hasta las poco más de 100 mil de hoy.

Al tiempo, pasó de ser un exportador inadvertido a ir tomando velocidad en la segunda mitad de la primera década, pasando las 100 mil tec en 2011, las 200 mil en 2015 y estar hoy cerca de las 400 mil. Su condición de libre de aftosa sin vacunación y el mejor perfil de la industria frigorífica le permiten acceder a mercados de los más interesantes.

Menos consumo

La conjunción de una mayor producción de carne vacuna, menores importaciones y mayores exportaciones redundaron en un volumen estable de mercado de cerca de 2 millones de tec.

Pero como la población crece, el consumo per cápita tuvo un retroceso muy importante, al caer desde los 25 kg/hab/año de 2000-2001 a los menos de 15 actuales.

Negociaciones comerciales

En las últimas horas, la Cancillería argentina hizo saber que en el intercambio bilateral que comenzará en marzo, pedirá una cuota con bajo arancel para, entre otras cosas, poder abastecer a las numerosas parrillas de estilo argentino que se han abierto en ese país en las últimas décadas.

En concreto

El acuerdo de acceso de la carne argentina a México será un gran hito cuando se concluya, especialmente desde su significado simbólico, aunque por el lado del efecto concreto sobre la ganadería argentina, no se debe esperar mucho.

Si nos dejamos guiar por el ejemplo uruguayo, las colocaciones en el mercado azteca no pueden ser significativas. Uruguay apenas si vende pequeñas cantidades, a pesar de que goza de un arancel del 7%, al que, tal vez, no tendrá acceso la carne argentina. La diferencia está en el acuerdo de libre comercio entre esos dos países.

No obstante, hay que felicitar a la cadena cárnica y a la gestión diplomática por el paso dado y por el objetivo a lograr, dicen, este mismo año.

Por Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

Fuente: www.valorcarne.com.ar

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