Una dieta hortícola para rumiantes: El INTA ensaya en Río Negro la terminación de novillos con remolacha

Hace tres años que el INTA del Valle Inferior del Río Negro y el del Valle Medio vienen experimentando con el cultivo de remolacha forrajera como dieta para la terminación de novillos. Una alternativa a tener muy en cuenta por la simplicidad de su manejo, sin necesidad de armar raciones o disponer de corrales y comederos. A diferencia del engorde en feedlot, aquí manejan los animales con un alambre eléctrico que se corre al transcurrir los días y sin ninguna otra complicación. En los ensayos han logrado ganancias de peso diarias del orden de los 900 gramos por día en promedio. Y en ovinos, que tampoco le hacen asco a la remolacha, de 350 gramos diarios.

La remolacha es un cultivo altamente energético por la cantidad de azúcares solubles (sacarosa). Si se consumen sus hojas y la raíz a la vez, se considera que equivale a una ración con 80% de grano de maíz. Pero la remolacha posee entre 17 y 18% de materia seca, a diferencia del 30 a 33% del silo de maíz. Es agua con azúcares. Como un ‘licuado proteico’.

Cabe mencionar la necesidad de una etapa de acostumbramiento para que los animales no entren en procesos de acidosis que podrían ser mortales. Los técnicos del INTA aconsejan un proceso de 25 días de adaptación a este forraje tan energético. “Empezamos con parcelas con poca remolacha y dejamos fibra y proteína a su servicio”, indicó la técnica en producción animal Gabriela Garcilazo.

El proceso de engorde que plantean los investigadores dura 4 meses -120 días- con la etapa de acostumbramiento incluida y durante el otoño-invierno. La remolacha la pastorean de mayo a agosto de forma intensiva: van corriendo el boyero eléctrico por día de a pocos surcos (se decide a ojo según la cantidad de animales y el remanente de raíces que dejen), tal vez unos dos surcos por día. Deben quedar algunas raíces mordidas que luego volverán a comer.

La idea es que los bovinos entren en la remolacha con 300 kilos de peso vivo y salgan a los cuatro meses con 400 kilos, derecho a faena. La calidad del engrasamiento es óptima y puede apreciarse en la foto la media res bien terminada. Hasta podría considerarse dichos cortes para la Cuota Hilton, debido a que los animales terminan su ciclo pastoreando 100% remolacha. Con buen rinde de hoja y raíz no precisan ni fibra ni proteína extra.

La siembra de la remolacha forrajera promedia el mes de octubre (entre septiembre y noviembre, según la temperatura de suelo). Para el invierno logran llegar a 20 toneladas de materia seca por hectárea. Esto permite albergar hasta 20 animales por hectárea en dicho planteo de engorde. “Ni en los mejores alfalfares”, exclamó Garcilazo.

La disponibilidad de agua es clave, y por eso se apunta a esta alternativa para las zonas regadas de la Patagonia. Hay productores experimentando en el Valle Medio del Río Negro, en el Valle Inferior (zona del IDEVI) y en el Valle Bonaerense del Río Colorado (zona de CORFO). Las temperaturas moderadas y días largos con buena radiación estival son claves para el adecuado crecimiento de la hoja y por ende, de su raíz.

La temperatura es un factor importante para el establecimiento del cultivo. La remolacha necesita temperaturas que oscilen entre los 22 y 25 grados centígrados. La temperatura del suelo para la germinación no debe ser inferior a 10 grados. Es una de las claves para definir el momento de siembra.

La semilla de la remolacha forrajera, que no es la misma que azucarera, es provista en nuestro país por KWS, la firma alemana que comercializa desde hace ya varios años su material Gitty KWS en Nueva Zelanda y Chile, dos países con más experiencia en el uso de la remolacha en rumiantes. La especie es Beta vulgaris conocida como ‘Mangelwurzel’.

La empresa de semillas alemana también acompaña a los productores -muy pocos todavía, pues existen solo 70 hectáreas implantadas al momento en el país- en el manejo de las adversidades que puede sufrir el cultivo y su fertilización.

“El control de malezas es clave y durante todo el ciclo porque no llegan a cubrir el surco”, mencionó Gabriela Garcilazo a Bichos de Campo. Luego las plantas pueden sufrir enfermedades de hoja (oídio) o de raíz (Rhizoctonia solani), y es clave la adecuada fertilización nitrogenada así responde en rinde. “Hay que fertilizarla como un maíz”, aclaró la técnica del INTA.

Y agregó: “Este cultivo puede incluirse también de gran forma en la alimentación invernal en tambos”.

Garcilazo destacó que las principales virtudes del manejo con la remolacha es la facilidad de administración y uso, sin necesidad de mucho personal o de máquinas costosas como mixers. Le ve muy buen futuro aunque no espera que su adopción sea masiva. Aclara que el manejo del cultivo en su etapa de crecimiento estival es costosa por la cantidad de malezas y necesidad de fertilización.

En ese sentido, dijo: “Estamos esperando que se apruebe un herbicida que está en trámite, que se llama Betanal, y serviría para el control de malezas de hoja ancha sin afectar a la remolacha. Un gran avance suponemos, porque hasta ahora solo podemos con las gramíneas”, finalizó.

Fuente: bichosdecampo

Suarez Puente SRL – Campos y estancias

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