Con megatérmicas y manejo, el Norte busca más terneros para hacer novillos pesados

La genética y el gatton panic apuntalan el crecimiento ganadero de la región. Ahora falta mejorar los índices reproductivos y la infraestructura. La voz de los productores.

La historia de la firma salteña Anta del Dorado sirve para ilustrar la evolución y el potencial de la producción ganadera en Salta y, en buena medida, en todo el norte argentino. La familia Elizalde empezó a criar terneros criollos en el departamento de Anta a fines de la década del 60, con el tiempo incorporaron sangre Angus de cabañas bonaerenses para mejorar la capacidad carnicera del rodeo y a comienzos de los 80 se volcaron de lleno a la genética Brangus, concretamente a los de pelo colorado. Hoy, cincuenta años y tres generaciones después, cuentan con su propia cabaña de 180 toros adaptados al ambiente subtropical de la región, tienen 3.000 vientres en un campo de 5.000 hectáreas y, con el gatton panic como bandera, están desarrollando otro campo del mismo tamaño para hacer la recría de machos y hembras.

“Los últimos años está pasando que muchos campos se están dedicando a la recría a pasto, porque es barato y resulta rentable, y luego se terminan los novillos en feedlot con 450 kilos, cuando antes se terminaban con 390. La recría a pasto nos permite agregar más kilos al final y aprovechar localmente los beneficios del maíz o el sorgo”, explica Joaquín Elizalde, responsable del área ganadera de la empresa familiar, en diálogo con Clarín Rural.

Pasturas, recría y producción de novillos pesados. Esa parece ser la fórmula del norte para explotar su potencial. Pero según Luis Petracchi, gerente ganadero de Agrobari, otra empresa agropecuaria de la misma zona, lo que falta es justamente lo que está haciendo Anta del Dorado: el desarrollo de nuevos campos.

“Había crecido mucho la cría y ahora el crecimiento es más en la recría y las terminaciones. Se han abierto algunos feedlots grandes en la región, de hasta 50.000 cabezas, que están tomando terneros del noreste del Litoral y que cuando se puedan abastecer de la zona lo van a hacer, pero todavía hay mucho para crecer en la cría”, afirma Petracchi.

Agrobari tiene 20.000 hectáreas en producción de las cuales 13.000 se usan para ganadería. Hacen cría, recría y terminación: engordan unas 4.000 cabezas de Brangus negros y colorados por año. “La carga es de 0,8 equivalente vaca por hectárea, las tasas de preñez son del 85 por ciento y de destete del 75 por ciento. Hay casos más exitosos, estamos tratando de mejorar los índices”, reconoce el productor, y detalla algunas prácticas que considera vitales para lograr ese objetivo. “La alimentación en el periodo de parto y previo al servicio es una variable que hay que ajustar porque solemos llegar muy justos. Es cuestión de regular la carga animal o de suplementar. Si uno trabaja con cargas más altas tal vez puede tener mayor productividad pero menores índices reproductivos”, explica.

En Agrobari destetan con 170-180 kilos y los terneros van a una recría a campo sobre gatton panic diferido con suplementación invernal -básicamente proteica-, con semilla de algodón y maíz. Tras pasar el verano a campo, con 280-320 kilos los novillos van a los corrales a ser terminados con un peso de 440 kilos. “El gatton panic es básicamente la única forrajera con la que nos manejamos, y es de producción muy explosiva, con un pico de producción en enero, después de las primeras lluvias, y tenés que manejarlo lo mejor posible. En el invierno no produce nada”, comenta Petracchi sobre la gran herramienta con la que cuenta la ganadería del NOA para apuntar alto.

Y con él coincide un referente de la zona como David Lacroze, quien hace el ciclo completo en las localidades de Las Lajitas y Joaquín V. González. “El gatton panic es absolutamente clave y el clima salteño es perfecto para su crecimiento. En verano aguanta cargas de más de 1.000 kilos por hectárea sin problema. Los terneros de 290 kilos pasan todo el verano en el gatton antes de volver al corral para llegar hasta los 450 kilos. Ahí es donde el novillo camina, desarrolla musculatura y engorda unos 700 gramos por día”, detalla.

Y Elizalde, por supuesto, está de acuerdo: “En el NOA, el 90 por ciento de las pasturas son gatton panic. También hay algo de grama rhodes, mulato y tanzania, pero la clave es el gatton, una megatérmica que con buen mantenimiento puede durar muchos años”, dice. Con mantenimiento el productor se refiere, básicamente, a hacer un apotreramiento adecuado, manejar una carga equilibrada y tener el agua cerca de la hacienda para que no se pisotee demasiado el suelo.

Petracchi dice que en Agrobari ese recurso se consume tanto en verde como en diferido, y que si pueden también hacen reservas como silo o rollos. “La mayor complicación son los lotes que vienen de desmonte y tienen palos que impiden entrar con una máquina”, aclara.

Tras hablar con los productores queda muy claro cuál es el as de espada forrajero. Y el de bastos, la genética, ya está jugado hace varios años con la consolidación de las razas sintéticas. El partido parece ganado para la ganadería del norte, pero los empresarios destacan algunos puntos que falta asegurar.

Una de las principales trabas para el crecimiento es la falta de infraestructura: caminos, industria frigorífica… Además, particularmente en Salta hace falta ordenamiento territorial. Desde 2008 la provincia no desarrolló nuevos campos mientras que Santiago del Estero si despegó porque tienen zonificado el campo que se puede incorporar a la producción”, advierte Elizalde.

Lacroze, por su parte, pone el foco en las cuestiones productivas tranqueras adentro. “Tenemos que mejorar mucho el procreo, todavía hay pocos terneros por vaca, tenemos que llegar todos a tener 70 terneros cada 100 vacas, y hoy no llegamos a 60. El desafío es incrementar la cantidad de vacas que hay en el norte y desde el norte pasar a los puertos del pacífico para exportar a los mercados asiáticos. Antofagasta e Iquique (en Chile) son puertos buenísimos para salir, y no descartamos llevar la carne a esos puertos por avión”, afirma.

Mientras tanto, Petracchi dice que el mercado interno resulta tan atractivo como la alternativa que plantea Lacroze. “Hoy el mercado interno convalida los pesos de exportación y se está llevando novillos del mismo kilaje. No tenemos un mercado preferencial, hoy está atractivo para los dos lados, más allá de que el novillo de consumo ahora se ha caído mucho”, dice.

Con algunas diferencias pero muchas más similitudes, la realidad salteña representa la de sus provincias vecinas, donde la producción de carne todavía puede dar algunos saltos hacia adelante. Las cartas ya están sobre la mesa.

Fuente: clarin

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