¿Cuánto se gana invirtiendo en el buen manejo de pasturas?

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Un grupo de investigadores calculó que el pastoreo controlado y la fertilización anual de las pasturas perennes más que triplican los beneficios en la pampa húmeda. Los impactos son mayores en los campos bajos, predominantes en la pampa deprimida, que en la media loma. Un trabajo inédito del INTA y la Universidad de Mar del Plata que pone en valor la importancia de gerenciar el pasto.

Los Ing. Agr. Oscar Grasa, Alejandra Marino, Hernán Urcola y Germán Berone, de la Unidad Integrada Balcarce, analizan porqué las pasturas de la región alcanzan el 50% de su potencial productivo, o sea de 10 a 20 t MS/ha/año, según el ambiente. Una vez establecidas, la mayoría va perdiendo productividad y persistencia, lo cual reduce la producción de carne y la sustentabilidad de la ganadería pastoril.

“Esta brecha, que surge de relevamientos recientes, indica que a la hora de tomar decisiones no sólo es importante evaluar los costos de implantación de la pastura, sino también la relación costo-beneficio del mantenimiento a lo largo de su vida útil”, plantearon los investigadores a Valor Carne. Y agregaron que “son escasos los trabajos locales que estudian aspectos claves para sostener la productividad, como el manejo del pastoreo y la fertilización”.

En este contexto, el objetivo de este estudio es presentar los costos de establecer y mantener pasturas perennes, difundidas en campos bajos y de media loma de la región, y estimar el impacto productivo y económico de las buenas prácticas de manejo, así como la aplicación de fertilizantes.

Los modelos

Para realizar el trabajo se recopiló información de campos bonaerenses sobre producción de pasto y eficiencia de uso bajo pastoreo, cómo único recurso forrajero, considerando dos tipos de pasturas perennes:

  • Pastura de media loma: festuca alta, trébol blanco y Lotus corniculatus
  • Pastura de bajo: agropiro alargado y Lotus tenuis.

En cada pastura se analizaron tres tipos de manejo:

  • Manejo modal (MM), sin control del pastoreo y sin mantenimiento de la pastura. El ajuste de la carga animal genera una alta presión de pastoreo en invierno y excedentes en primavera con utilización de pasturas “pasadas” (encañadas, de baja calidad y con baja eficiencia de cosecha del pasto).
  • Manejo controlado (MC), sin mantenimiento de la pastura: implica ajustar la carga animal de manera variable en función de las tasas de crecimiento del pasto, evitando sub y sobrepastoreos.
  • Manejo controlado, con mantenimiento de la pastura (MCCM): a la propuesta anterior se añaden cortes de limpieza (en época primaveral con excedentes de forraje), control de malezas y aplicación de fertilizantes (250 kg/ha/año de urea y 100 kg/ha bianual de fosfato diamónico).

Se consideró una persistencia de siete y diez años para la pastura de media loma y de bajo, respectivamente, sin tener en cuenta el deterioro que provoca la falta de manejo y de mantenimiento, que significan una menor vida útil.

Gerenciar el pasto

La producción forrajera con manejo controlado del pastoreo y mantenimiento anual aumenta considerablemente comparada con el manejo modal, como se muestra en el cuadro. En concreto, pasa de 7 a 13 t MS/ha/año en la media loma y de 4 a 8 t MS/ha/año en el bajo (85 y 100% de incremento, respectivamente).

Productividad promedio anual. MM: manejo modal; MC: Manejo controlado; MCCM: Manejo controlado con mantenimiento.

¿Cómo impacta el manejo controlado? Es una tecnología de procesos que implica “cosechar eficientemente” el pasto producido, lo que requiere ajustes de la carga animal en forma variable. Esto optimiza el aprovechamiento y la calidad de la pastura, mejorando considerablemente la eficiencia de conversión de pasto a carne (15 kg MS/kg carne), con relación al manejo modal (44 kg MS/kg carne). El resultado es una mayor producción de carne.

Un aspecto a destacar es que la productividad aumenta en la pastura de media loma y del bajo tanto con el manejo controlado (MC) como con el mantenimiento anual (MCCM), como se observa en el gráfico.

MM: manejo modal; MC: Manejo controlado; MCCM: Manejo controlado con mantenimiento.

Sin embargo, en la pastura de bajo, el manejo controlado genera un impacto productivo mayor que en la de media loma, debido a que las primeras se utilizan en sistemas extensivos (cría vacuna), con escasa adopción de tecnología pastoril. Esta información tiene más relevancia si se tiene en cuenta que las pasturas de agropiro son recursos de baja productividad y que ocupan una importante superficie en los campos ganaderos de la región.

¿Cuánto cuesta?

Los costos anuales de la implantación y el mantenimiento, que se aprecian en el siguiente cuadro, incluyen la amortización de la pastura y en los casos de manejo controlado, también la demanda extra de personal.

El rubro más importante son los fertilizantes, representando el 55% del costo inicial y el 80% del mantenimiento anual (1.250 y 1.060 USD/t para el FDA y la urea, respectivamente). En el otro extremo, el operario permanente necesario para implementar el manejo controlado representa una baja proporción de los costos anuales.

En plata 

Al convertir el pasto en carne se obtiene un beneficio económico asociado a la implantación de la pastura y a las buenas prácticas de manejo de las mismas. Este beneficio se calcula a partir de restarle al valor de la producción de carne, los costos anualizados de cada pastura y tipo de manejo, utilizando como precio de venta de referencia el novillo (2,1 USD/kg) para la media loma y el ternero (2,9 USD/kg) para el bajo.

Manejo modal (MM), manejo controlado (MC) y manejo controlado con mantenimiento (MCCM).

Tal como se mostró con la producción de forraje, el aumento del beneficio por el manejo controlado con carga variable es mayor en la pastura de menor productividad (agropiro en campo bajo) que en la más productiva (festuca en media loma), ya que ésta de por sí integra sistemas más intensivos. En ese sentido, el impacto de aplicar el manejo controlado se potencia por el bajo costo que implica.

En cuanto a la fertilización, aún considerando dosis elevadas y una relación de precios fertilizante/carne mucho menos favorable que en años anteriores, el beneficio superó ampliamente el costo.

Por último, dado que las pasturas son recursos perennes, el análisis se completa con el beneficio obtenido por el flujo de ingresos (producción de carne valorizada) y egresos (costos de implantación, mantenimiento y personal), actualizado a una tasa del 5 % anual.

Manejo modal (MM), manejo controlado (MC) y manejo controlado con mantenimiento (MCCM).

Este gráfico explica que los beneficios acumulados por el buen manejo (pastoreo y mantenimiento) son mayores en la pastura de campo bajo, debido a la baja productividad del manejo modal, a que cuenta con una duración mayor y a que el ternero tiene un precio más alto.

Para tener en cuenta

El aumento de productividad de las pasturas perennes (en cantidad y calidad) no sólo paga el costo adicional de la implementación del manejo controlado y del mantenimiento anual, sino que triplica el beneficio (USD/ha/año) en campo de media loma y lo quintuplica en campo bajo. Aún con los actuales precios de los fertilizantes su utilización estratégica aporta un resultado económico extra en los establecimientos ganaderos.

Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

Fuente: www.valorcarne.com.ar