La tómbola del dólar-soja

Desde el lunes, y por 25 días, el gobierno estableció un tipo de cambio de $200 por dólar para las exportaciones de soja y sus derivados.

El objetivo manifestado es tentar a los tenedores de granos y subproductos a vender para que el sector exportador pueda anticipar dólares, por un valor esperado de 5 mil millones, en momentos de angustia de liquidez para las reservas del BCRA.

Esta decisión favorece a quienes tienen granos y necesitaban vender, los que recibirán 42% más de lo que esperaban. No obstante, esta ventaja se irá reduciendo hasta el 35% hacia fin de mes, de seguir el actual ritmo devaluatorio.

Una aclaración necesaria es que el poroto sigue con un derecho de exportación del 33%, que se aplicará sobre el nuevo tipo de cambio.

¿Por qué $200?

No hay una respuesta cierta para esto. Es otra manifestación de la discrecionalidad con que se maneja la política económica.

En un gobierno en el que la mayor parte de su mandato la brecha cambiaria estuvo por arriba del 50% y durante por lo menos un año se ubicó arriba del 100%, por haber usado al tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, ese valor refleja el capricho del momento.

¿Por qué la soja y sus subproductos?

Es el principal complejo exportador argentino. No obstante, en el primer semestre de este año representó el 27% del total de las ventas al exterior. Tres cuartas partes de las exportaciones, los restantes sectores que envían productos afuera, quedaron fuera de la medida y siguen con el tipo de cambio que se le ocurre al gobierno que, claramente, está con un fuerte desequilibrio.

¿Qué pasa a partir del 1º de octubre?

En teoría el tipo de cambio de la soja y sus subproductos volverá a los $146 (estimación propia de lo que sería el tipo de cambio mayorista para esa fecha) menos los derechos.

Pero esto es en teoría ya que, dependiendo del éxito de la medida y de los dólares acarreados para el Banco Central, el gobierno podría prorrogarla, podría modificar ese valor del dólar para la soja o cualquier otra cosa a la que los argentinos nos venimos acostumbrando.

Algunos comentarios

Esta medida, circunstancialmente beneficiosa para quienes pensaban vender soja, es realmente muy poco justificable.

No vamos a entrar en el análisis del enfrentamiento político con el campo que el gobierno ha venido alentando porque eso nos puede correr un poco el foco de lo que queremos establecer.

Un tipo de cambio arbitrario, con vigencia inferior a un mes y aplicable sólo a un grupo de productos, aunque sean la primera minoría de las exportaciones, es exactamente lo contrario de lo que el país necesita.

Ésta es la tercera administración del ministerio de Economía de este gobierno que identifica a la escasez de reservas de divisas como uno de los problemas más apremiantes de la Argentina.

Darles un tipo de cambio abiertamente retrasado a los exportadores, incluida esta migaja para el sector de la soja, y subsidiar a buena parte de las importaciones es la antítesis de lo que se requiere para aliviar ese problema identificado.

Esto es así y no hay vuelta que darle.

Se suma, además, el efecto de más largo plazo sobre las decisiones de la gente. Claramente parece que más que cualquier esfuerzo de trabajo, de inversión, lo que sirve es salir favorecido en la tómbola del gobierno. El dedazo que indica qué sector, por cuánto tiempo y por qué valor se beneficia.

Hoy le tocó a la soja, qué bueno para ellos! ¿pero cómo sigue? ¿qué va a pasar con la siembra si el primero de octubre volvemos a fojas cero? ¿qué va a pasar con el resto de la actividad económica?

Por otro lado, esta decisión muestra a las claras que hasta el gobierno piensa que el dólar oficial está muy inadecuado y, sin embargo, continúa aplicándolo para todo el restante espectro de las exportaciones.

En la medida que el gobierno crea que se puede seguir improvisando para evitar que una crisis mayor en materia de inflación o de devaluación alcance a tener un impacto político, no se podrán esperar las medidas que nos empiecen a sacar de esta situación. Medidas que no que hay que inventar, que ya han venido aplicando los países que registran el mejor desempeño y sobre las que existen las mejores pruebas.

De lo contrario, el país seguirá llevando su secular trayectoria de declinación y, a medida que pase el tiempo, será crecientemente difícil provocar una inflexión en la misma.

Por Lic. Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

Fuente: valorcarne.com.ar

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