Los precios de la hacienda no llegan al mostrador, un problema para toda la cadena

El análisis de la evolución de la cotización del ganado y los precios de la carne al público en los últimos dos años marcan una brecha del 15% en relación al número de equilibrio de ambas variables. El efecto de comprimir los márgenes comerciales en el valor de la hacienda. Por Lic. Miguel Gorelik.

En los últimos dos años, el precio de la carne al público ha venido corriendo desde atrás a las cotizaciones del mercado de hacienda, comprimiendo los márgenes comerciales. Esto supone un freno para la manifestación de valores más acordes a la relación histórica entre oferta y demanda.

En Valor Carne seguimos una serie de precios de la hacienda y de la carne al público que persigue entender la sustentabilidad de aquéllos o la posibilidad de tomar posiciones más altas.

Nos basamos en los valores del trimestre febrero-abril de 2015, cuando a lo largo de esas doce semanas, ambos registraron una notable estabilidad nominal, a pesar de la inflación del 25% anual vigente entonces, lo que nos indica que la relación entre ambos era equilibrada.

Los marcados aumentos en las cotizaciones de los novillos de consumo del último trimestre de 2020 llevaron a marcar precios récord históricos en febrero de 2021, repetidos en mayo y luego en junio, y vueltos a superar en diciembre pasado. En las últimas semanas, se observó nuevas marcas máximas.

En forma simultánea, la demanda de los consumidores se ha rezagado en la convalidación de los nuevos valores, en el marco de una recesión notable en 2020, por la pandemia, de la que el país no se ha recuperado del todo, y la política económica aplicada.

Esto ha significado que el sector comercial -industria consumera, matarifes, carniceros- no haya podido reflejar en los precios al mostrador los nuevos costos de su materia prima principal y haya estado trabajando con márgenes considerablemente inferiores a los que consideramos de equilibrio.

Inclusive más, la base que tomamos no refleja exactamente la situación de los años posteriores, ya que la desvalorización del recupero y la recaudación mayor de impuestos, al menos durante la administración anterior, pusieron más presión sobre dichos márgenes.

En el gráfico siguiente se aprecia la evolución de ambos índices a lo largo de los últimos dos años.

Otra manera de reflejar esta evolución de manera más elocuente es seguir el diferencial, en cada semana, de una y otra variable.

Acá se ve que los precios al público de la última semana con datos, 4ta de febrero comparada con las cotizaciones de la hacienda de consumo de la previa, están 15% debajo de aquel equilibrio.

Con la excepción de un puñado de datos previos, es uno de los valores más bajos de los últimos 24 meses.

En estos dos años, el desfasaje promedio fue de 10% y sólo en forma aislada se pudo cerrar la brecha hace un año, situación que no se ha repetido.

Para quedar neutralizados, los precios en el mostrador deberían aumentar 17%, o los de la hacienda bajar algo similar o encontrarse en algún punto intermedio. No creemos que ninguna de estas alternativas sea posible en el corto plazo.

Dicho esto, la evolución de los precios de los animales seguirá condicionada a este desequilibrio, dificultando que los precios récord actuales puedan alcanzar un plafón más alto.

Por Miguel Gorelik, Director de Valor Carne