Prácticas de riego de alfalfa

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Publicado por Canal 3 - La Pampa en Viernes, 7 de agosto de 2020
Alfalfas

Conocida como la reina de las forrajeras, la alfalfa es uno de los cultivos más utilizados en la alimentación del ganado por su importante aporte proteico y de fibra, componentes necesarios para un mejor crecimiento y rendimiento de los animales.

Sin embargo, también es un forraje que requiere de ciertas atenciones, especialmente en lo que se refiere a riego. Desde Foodco te compartimos algunos consejos.

Toda práctica de riego que busque aumentar la productividad de la alfalfa debe tender a un riego que estimule moderadamente el desarrollo de la planta. Es decir, es conveniente evitar situaciones de estrés por humedad.  Es mejor un riego cuidado que permita el crecimiento lento pero continuo.
Para determinar la necesidad de agua, el color de la planta resulta un indicador clave: los tonos que tienden al verde azulado hablan de un déficit de humedad y se hacen más evidentes en el alba.

El drenaje es otro de los factores a considerar. Sin él, estaremos promoviendo el desarrollo excesivo de follaje, lo que altera a su vez el desarrollo de las flores (con menor calidad en el polen) y la presencia de insectos. También efectos nocivos en las raíces.

Por otro lado, se destaca como ventaja el hecho de que se trata de un cultivo que se adapta a diferentes tipos de suelo, y que habilita a pensar en diferentes manejos de riego tanto para mejorar su productividad como para compensar algunas situaciones que pueda llegar a presentar el suelo. Por ejemplo, el riego por goteo subterráneo es una alternativa muy interesante que se propone. Dicho sistema produce hasta un 30% por ciento más en comparación con otros sistemas, logrando una mayor eficiencia en el uso del agua ya que produce más por cada gota de agua en el sistema.

Respecto al riego en épocas de cosecha (cuando la floración alcanza un 10% aproximadamente y se considera que la planta acumuló las reservas necesarias para continuar con el crecimiento luego del corte), es preciso interrumpirlo un tiempo antes de la cosecha. De este modo, buscamos evitar el contacto con la humedad y evitar pérdidas por micosis y podredumbre.

Por último, y a modo de dato curioso, la alfalfa es un forraje que si bien es demandante de agua, también lograr resistir mejor el déficit hídrico, a comparación de otros cultivos.

Fuente información: Todo Alfalfa, agrovoz

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